jueves, marzo 06, 2008
La expansión de la circunferencia
¿Lo entiendes? Tú punto y yo raya. Yo raya pasando infinidad de veces por el mismo punto. Tú punto, siendo el centro perfecto de nuestra circunferencia. Y esta circunferencia, siendo una esfera que se dilata y se dilata hasta el fin de nuestra coexistencia. Conste que dije fin y no final. Porque fin es también finalidad, objetivo. Y, acaso, ¿no es la finalidad de un amor justamente amarse? ¿Y, digo yo, no es necesario para poder amarse estar juntos? Porque claro, los amores a distancia pueden funcionar, siempre y cuando sepan que van a volver a verse. Pero yo me refiero a cuando la separación es casi inminente: ¿no se prefiere tener a la persona amada al costado?
No digo que cuando hay amor todo se pueda. Recuerdo que una chica una vez dijo: "Cuando hay amor todo se puede" (y se refería a seguir estando con alguien que le había sacado la vuelta frente a todo el mundo, amigos de ella incluidos). Es mentira. El amor no lo puede todo. "Lo dijo un soldado romano a Dios: no se puede vivir del amor". Lo dice Calamaro. Y no porque lo diga él, sino porque así es. Algo parecido a lo que dijo Daniel F: "de punk no vive el hombre". Pues de amor tampoco vive nadie. Al menos no sólo de amor. No basta. Es una parte muy grande, pero no lo es todo. En el juego de la vida entran a tallar otras cosas también (familia, sueños, metas, carreras, amistades, experiencias, dinero, factores "x", etcétera, etcétera). ¿Y por qué comento esto? Porque justamente si el amor no lo puede todo, ¿no es mejor aprovecharlo mientras se pueda tenerlo? ¿No es mejor agotarlo hasta su última gota?
Yo creo que sí. Por eso no le tengo miedo a la historia circular: sé que la circunferencia se puede expandir de forma indeterminada, y quiero estar ahí para dilatarla lo más que se pueda. Qué bonito es cuando se intenta y se sabe que se dió todo lo que se pudo, que se dejó todo en la cancha, que no se huyó sino que se encaró, y que si esta historia también es circular, pues dilatemos la esfera lo más que podamos y que el mundo entero sepa que esta circunferencia la construimos nosotros, y no nos arrepentimos de nada.
Esa es, mi estimada.
Que nadie nos diga lo contrario.
El conflicto tripartito
Es alucinante todo lo que ha pasado en estos últimos días. El operativo de las Fuerzas Militares colombianas en tierra ecuatoriana (frontera con Colombia) con el saldo de al menos 18 militantes de las FARC muertos, entre ellos Raúl Reyes, el vocero y segundo hombre de este grupo terrorista; el pedido ecuatoriano a Colombia para que emita una disculpa; el entrometimiento clásico de Chávez, expulsando a todos los diplomáticos colombianos en su país y cerrando la embajada y consulado en Bogotá, hasta enviando tropas a la frontera; luego Correa, el Presidente de Ecuador, en una coincidencia para la suspicacia, haciendo lo mismo que Chávez; y Uribe, Presidente de Colombia, queriendo ser diplomático, como si fuese de lo más normal magullar la soberanía de otro país.
Y eso no es todo. Ecuador clama que debido al operativo colombiano no pudieron rescatar a 12 rehenes como lo tenían planeado. Y ha emprendido toda una gira por distintos países Latinoamericanos en busca de apoyo. Chávez ha ido más allá y se ha adelantado a avizorar una guerra.
Pero aquí viene la mejor parte: Óscar Naranjo, jefe de la policía colombiana, ha hecho saber que existirían ciertas pruebas (aún no de dominio público) que vinculan a los Gobiernos de Ecuador y Venezuela con las FARC (¡Qué verguenza!). Así lo demostrarían distintos documentos encontrados en la laptop de Reyes. En el primer caso, un supuesta alianza oficial; en el segundo, apoyo económico. Y para ponerle la cereza al pastel, Venezuela ha acuasado a Naranjo de tener nexos con el narcotráfico.
Qué complicada situación. Considero que aquí los tres están haciendo las cosas mal: que Colombia haya invadido territorio soberano ecuatoriano es inaceptable (aunque pensándolo bien, y leyendo a Susan Abad, corresponsal de El Comercio en Colombia, "una mínima reflexión lógica nos indica que si un asesino se mete en tu casa y tu vecino acude a salvarte y no te pide permiso para entrar, deberías estar agradecido". Para la reflexión.) Por otro lado, la reacción ecuatoriana me parece exagerada, pero sobretodo sospechosa: explotan contra Colombia justo después de Chávez (tomando en cuenta que no parecía tan ofuscado Correa en un principio). Y lo de Venezuela no tiene comentarios: Chávez parece estar creando una cortina de humo frente a la escasez de alimentos que afronta su país y su poca popularidad.
Yo quiero agregar algo más, en forma de apreciación personal. Estoy seguro de que en los medios debe correr esta sospecha, pero está bien que no lo digan si no es nada seguro: ¿Acaso las fuertes reacciones tanto de Chávez como de Correa remiten a un inesperado conocimiento de que Colombia tenía en sus manos evidencia de ciertas conexiones entre sus gobiernos y las FARC y que iban a publicarlo? Porque, para ser sincero, la inmediata gira latinoamericana de Correa no parece realmente responder a la razón de los 12 rehenes que no pudieron ser rescatados. Y que Hugo Chávez haya reaccionado como lo hizo tan apresuradamente parece extraño. Algo huele mal aquí.
Por último, este problema se amplifica cuando tiene que entrar a tallar las posiciones de los demás países.Y no hay que olvidar que Perú ha tenido un enfrentamiento con Ecuador hace diez años, que Chile está próximo a firmar una alianza diplomática, económica y militar con Ecuador, que Perú tiene el problema del diferendo marítimo con el país vecino del sur, que Alan García ha criticado duramente la postura de Chávez y todos sabemos que a éste último no le gusta nada que se opongan a él sobre todo en esta región, y así más.
Pero tampoco esperemos lo peor: una guerra es poco probable. Entre estos países existen interes económicos que difícilmente pueden dejar de lado. Mejor es pensar como Alan, acertadísimo esta vez, que propuso solucionar el conflicto en la OEA, abiertos al diálogo, como seres humanos. Bien por eso.
*Sin más, me despido. En algunas horas más (espero) regreso con noticias más introspectivas. Como para no dejar de lado la historia circular.
lunes, marzo 03, 2008
Cosas que me han gustado
Me ha gustado retomar el libro "Radio Ciudad Perdida", de Daniel Alarcón, que dejé de leer por el bendito curso de verano y el trabajo. Me ha dado gusto saber que hay peruanos que triunfan. Claro que los hay.
Me ha gustado volver a escuchar "NOFX" después de tanto tiempo: es una de las bandas que marcó mi adolescencia y sé que algún día podré verla en vivo. Me ha gustado hacerme ese disco variado (no tan variado en realidad) mitad The Killers, mitad Foo Fighters, e incluir temas del nuevo disco de esta última banda. Es que me ha gustado mucho (me ha encantado, en realidad) escuchar esta nueva canción "Long road to ruin", cuya letra es simplemente preciosa.
Me ha gustado desempolvar mi blog y escribir en él con bastante regularidad, sin temor a inmiscuir mi vida personal en la mente de quienes lo lean. Y me ha gustado volver a publicar el texto que escribí en honor a mi abuelo, porque eso demuestra mi compromiso, ante todo, con la verdad.
Me ha dado gusto renunciar a mi trabajo. Ya no me sentía tan a gusto y pedía a gritos un tiempo libre, por varias razones. Y por eso también me ha dado mucho gusto presentarme a otro lugar y haber sido llamado aun cuando no cumplía con todos los requisitos que se pedía. Y me ha encantado dar mi evaluación y haber disfrutado tanto en esa sala de redacción.
Me ha gustado saber que mi inspiración no ha muerto y que un par de composiciones me han salido en las últimas semanas tocando la guitarra. Pero más me ha gustado darme cuenta de que puedo hacer música distinta de la que siempre he hecho: una mezcla de The Killers con Foo fighters podría ser un nuevo rumbo en mi vida musical. ¿Acaso le puedo agregar The Strokes a dicha combinación? ¡Ah! Me ha deleitado el nuevo sonido de mi guitarra acústica que mandé a mantenimiento después de ocho años en la misma Falcón donde la compré. Y me ha gustado mucho el color negro que ahora luce.
Me ha gustado ir a la playa. Extrañaba mi casa en el sur, bañarme en el mar y en la piscina, jugar frontón con el calor matándome y salir a juerguear en la noche. Me ha gustado consumir Barena: ¡me encanta esa cerveza!
Me ha gustado haber terminado mi ciclo de verano en la universidad. Pero me ha gustado aun más que hayan salido las notas y promedios de los cursos del ciclo anterior y constatar lo que esperaba: mi mejor ciclo en toda mi etapa catoliquense. Promedio del ciclo: 15.78. Promedio mínimo y máximo entre los cursos que llevé: 15 y 18. Subir el ponderado no es fácil, pero con esfuerzo se logra. Me ha dado mucho gusto y satisfacción saber que ahora estoy muy cerca del tercio superior, una meta que me tracé apenas ingresé a la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación, y que sabía que era un propósito a cumplir a largo plazo, pues en Estudios Generales Letras, aunque aprendí mucho, no fui el más aplicado tampoco.
Pero sobre todo, me ha gustado demasiado haberte visto después de más de un mes, y haberte dado todos esos abrazos y besos que me has robado en estas dos semanas. A pesar de todo. Y me ha deleitado sobremanera darme cuenta de que sé exactamente lo que quiero. Y te quiero a tí, a mi lado, por el tiempo que tenga que ser.
Y, por último, me ha gustado escribir este texto, porque desde hace tiempo lo quería redactar. Desde que leí esa columna de Renato Cisneros. Y me da gusto darme cuenta de que me importa muy poco si alguien piensa que soy un copión. Y me gusta poder escribirlo.
*Esta lista aún no termina. Y hasta podría ser complementada con cosas que NO me gustan. Ya veremos.
Camino al cielo
Camino al cielo
Terco pero firme. A Samuel Flores Soplín, de 85 años de edad, toda una vida le resulta efímera para un derroche diario de valentía y fidelidad a sus ideales. Lo demostró a los 21 años, en un éxodo de dos meses de Iquitos a Lima que incluyó una aventura de 173 km a pie de Pucallpa hasta la Guatía. Nunca se dio por vencido. La misma convicción lo llevó a ser uno de los formadores del Sindicato de Empleados en la expirada aerolínea PANAGRA, donde trabajó 40 años de su vida, hasta el retiro en 1985. Tampoco allí tiró la toalla en las mil y un batallas como Secretario de Control y Disciplina.
Es por eso que aún a ocho décadas de su nacimiento podía seguir desplegando sus pasos por las calles de La Victoria, siempre hasta San Borja para realizar sus compras. No se cansaba. Y eso que cada año Santa Claus le regala un par de kilitos más. Total, él ya está bastante acostumbrado. Como cuando realizó aquel viaje hacia la capital después de concluir la secundaria. “Un viaje muy duro”, recuerda. Pero nunca se rindió. Tampoco lo hizo en PANAGRA, trabajando en el sindicato. Ganó amistades y enemistades, pero nadie lo hizo flaquear en sus convicciones. “Yo siempre daba el ejemplo de que un dirigente debe trabajar las horas completas y no valerse del sindicato para pedir permisos o irse a otra parte. El trabajo es trabajo y el sindicato es sindicato”, afirma. El gobierno de los Estados Unidos lo premió, junto con otros doce dirigentes sindicales, con una beca de dos meses a Washington.
En su barrio, no tenía por qué ser distinto. Fue colaborador de la Directiva de la Asociación de Propietarios de Túpac Amaru, en La Victoria. Hace hincapié en la palabra “colaborador”, porque aunque en la práctica él era la cara principal, oficialmente prefirió no formar parte de ella. “Habían cosas sucias entre los dirigentes”, confiesa. La Municipalidad de La Victoria, a nombre del alcalde, le otorgó un diploma por colaborar con la limpieza y el ornato de la urbanización.
Su recorrido hasta San Borja concluía en Wong, en donde aprovechaba para tomar un descanso haciendo las compras y degustar todo lo que esté disponible para ello. A veces, esta caminata tenía como único fin seguir comiendo después del desayuno. Sus hijas le han advertido sobre el problema del colesterol y del sobrepeso, pero él siempre ha hecho caso omiso. Dice que “su cuerpo asimila”. Otra forma de decir que si su estómago le pide comida, él no tiene reparos en obedecer. Así sea a cada rato. De todos modos, él cree en la medicina alternativa. Prefiere tocarse la palma de la mano con el dedo índice hasta sanar, que visitar a un doctor. Por eso rehúsa a operarse del glaucoma que poco a poco le borra la visión. “La mente manda al cuerpo”, dice, y baja las escaleras con los ojos cerrados. Es así de terco. Quizá porque creció en una familia recta, y así también crió a la suya. Siempre con él a la cabeza de las decisiones. Para bien o para mal. Sin arrepentirse.
Pero ya no tiene casi ocho décadas de existencia. Ahora tiene 85 años, y esta diferencia, en una persona de avanzada edad, es muy grande. Y él lo sabe bien. Lo supo finalmente cuando en uno de sus viajes de compras, perdió sentido de la ubicación y por un momento no sabía en dónde se encontraba. Cada vez sucede con mayor frecuencia. Por eso ahora es su hija la que lo acompaña, ahora en carro, a hacer las compras. Las caminatas fueron reemplazadas por la televisión. El aire de la calle y las conversaciones ajenas en sus oídos sucumbieron frente al nuevo equipo de CD.
Pero su risa no se ha agotado. Menos su valentía: en la sobremesa, aún defiende con fervor sus ideales. Y tampoco ha sucumbido su creencia en la medicina alternativa y en la mente. Por eso baja las escaleras con los ojos cerrados y con la frente bien en alto, porque no le teme a lo que pueda venir. Y ríe cuando no hay más escalón que pisar, porque sabe que cuando la película de su vida se proyecte ante sus ojos, tampoco allí le temerá al final de todos sus peldaños.
**Ese es mi abuelo. El que quería que estudie medicina y se resistía a aceptar el hecho de lo que mío era la tinta y el teclado. Y aunque con los años logró aceptarlo, siempre me intentó disuadir de escribir una novela sobre su vida, un libro que jamás llegué a escribir, pero que intento resumir, a modo de perfil y en su honor, en el presente texto.
martes, febrero 26, 2008
El fantasma del olvido
Si creen que es difícil no saber lo que uno quiere, es aun peor saberlo, pero depender de la decisión de otra persona.
Soy como un fantasma. Tengo que decirlo. Jamás había sido tan sincero: cuando te veo, se me cae la baba. SE ME CAE LA BABA. Así de sencillo. Así de simple.
Se me cae la baba porque te miro y me dan unas ganas demasiado intensas de abrazarte y llenarte de besos. Y lo hago, pero en mi cabeza. Por eso soy un fantasma. Porque no materializo lo que pasa por mi mente.
Se me cae la baba porque no puedo dejar de mirarte. Porque cuando caminamos no puedo dejar de querer sentir nuestras manos cogerse o de tenerte abrazada o de simplemente hablarte al oído.
Se me cae la baba y tengo que resistirme. Y eso no me gusta. No me gusta nada esta situación.
Soy un fantasma en persona y por teléfono. Cuando nos vemos, hago diez mil cosas en mi cabeza pero ninguna de ellas sucede en realidad. Y cuando hablamos, te digo diez mil otras en mi mente pero jamás se llega a escuchar nada. Y cuando te miro tampoco puedes interpretar lo que pienso, porque es una mirada de fantasma, no es humana.
Y me duele pensar que de esta manera me dejarás de lado. Y no seré sólo un fantasma a tu costado, sino un fantasma en el olvido. Peor que eso, nada.
Cuenta regresiva.
Me vuelvo loco.
Tengo miedo.
No quiero ser fuerte.
Quiero ser humano.
Y no fantasma.
PD: 80 mil veces no me bastan.
domingo, febrero 24, 2008
El mito de la circunferencia
Si mi vida es una historia circular, y cada etapa es un círculo, y yo me rehúso a salir porque le tengo miedo al final, definitivamente soy algo que abarca toda esa circunferencia de extremo a extremo y choca y rebota con todos sus bordes.
Sí. Yo soy una raya. No cualquiera: soy el diámetro. Soy la raya que pasa por el punto medio de la circunferencia. Y ya saben qué dicen: que una raya puede pasar infinitamente por un punto.
Tú eres ese punto. El punto perfecto. Amo y dueña de todas las rayas que por ti pasen, de las rayas que incluso trascienden la circunferencia misma.
Me gustaría ser una de esas rayas más adelante. Al menos me puedo sentir bien pensando que puedo ser una de ellas y trascender el círculo, abandonar la etapa circular. Y claro, habiendo pasado por el punto perfecto, por ti. Y ser una raya-barco que se lleva consigo todo por donde atraviesa. Así rememos sin un rumbo del todo claro. Porque puede que sea como el mito de la caverna: fuera de este círculo no tiene por qué ser peor, y no mejor, que lo que hay adentro.
jueves, febrero 21, 2008
La historia circular
Ahora que lo pienso, no me gustan los finales. Me gusta imaginármelos, pero no estar ahí. Cuando se avecina físicamente el final, prefiero la historia circular. Así soy, es un desperfecto de fábrica. Siempre dije que no le tenía miedo al destino, que venga lo que tuviera que venir lo iba a aceptar, sea lo que sea. Pero hoy quizá deba retractarme. Como dice una canción... "Hoy será mi última confesión: la verdad, el destino me asusta"(8).
Asusta saber lo que va a pasar. A veces no es fácil vivir sabiendo cómo terminan las cosas. A veces es mejor y más lindo ir por el camino de la vida con los ojos vendados simplemente disfrutando cada paso, viviendo al máximo cada trecho, luchando contra cada obstáculo en el momento en que se presenten. Pero sin saber de antemano cuál ni cuándo se presentará.
Y entonces me encuentro en una encrucijada. Y las opciones son varias, pero ninguna termina de ser muy buena. Y aun así me rehúso a saltar a la siguiente etapa. Y prefiero quedarme en la misma. Por más que eso implique andar en un círculo enorme en vez de escapar y trazarme una nueva etapa, una que no sea circular, una que me diga que "Todo va a estar bien" y que sea lineal. Claro, con todos los baches que siempre hay, pero que no sea circular, que no sea un callejón cuya salida detrás del muro implique un camino totalmente nuevo.
Pero es en vano. Mi historia es circular. A veces pienso que es una especie de castigo. Algo como el Karma. Ahora me toca a mí ser el que pierde. Y a mí, y a mí siempre desde que ese karma decidió reposar sobre mi flatulenta existencia.
Pero no odio al karma. Sólo odio que esto también sea parte de él.
historia confesión destino Karma
martes, diciembre 25, 2007
No hay 'colita' para 'Mechita' Cabanillas
Una amiga bloggera denunció hace algunos meses que Ollanta Humala (Siempre Carlos, pero para las elecciones Ollanta) tampoco hizo cola en el cine. Y nadie dijo abosultamente nada. Se 'coló' como como bueno. Así de simple.
La lista continúa con un hecho que yo mismo presencié. Esta vez la protagonista principal fue nada más y nada menos que Mercedes Cabanillas. Debo confesar que respetaba mucho a la ex Presidenta del Congreso, más allá de algunas diferencias políticas que nos separan. Sin embargo, esta vez me sentí profundamente decepcionado.
Hace dos meses aproxidamente hacía rehabilitación física en la Clínica Tezza. La atención es por orden de llegada. Uno se apunta en una lista y se le va llamando conforme a ella. En orden. Esto sucede así todos los días, sin ningún problema. Sin embargo, a 'Mechita' esto le importó un pepino. un día llegué, me apunté en la lista, y luego se apuntó un señor en terno que conversaba con otro más también enternado, y decían algo como "solo faltan tres personas". Después se acercaron a una señora que estaba sentada y sentía como las miradas obligadamente chocaban con sus ojos: era 'Mechita' Cabanillas. Todo iba bien, hasta que tres minutos después, antes de llamar a las tres personas que antecedían a la ex Presidenta del Congreso (incluido yo), se escuchó el nombre "Doctora Cabanillas", y la ilustre doctorita pasó a su rehabilitación y los demás a seguir esperando.
Nadie dijo nada. Yo tampoco. Crucé miradas con un señor y me hizo un gesto de desaprobación, con una tímida sonrisa, de quien piensa "estamos en el Perú, qué se le va a hacer". Sí señores, esa es nuestra mentalidad. Me arrepiento mucho de haberme quedado callado. Que me haya quedado sorprendido no es excusa.
¡Acabemos con la cultura del silencio!
Mercedes+Cabanillas Cabanillas
miércoles, octubre 31, 2007
Santa Paciencia: revisiones técnicas
Cuando recién llegué a hacer la cola al frente del touring, en la Panamericana Sur, un chico que vendía botiquines y triángulos se acercó a mi carro. Le pregunté: "¿Hasta dónde llega la cola, sabes?". Me respondió: "Dos puentes". Genial: ni siquiera alcanzaba a divisar el primero.
Esto no es nada. Hay personas que han ido a las 7 am y han salido de allí a las 9 de la noche. Alguien llamó a RPP a decir que estaba en la cola desde la 1 de la mañana y ya eran las 7 am y no estaba ni cerca.
¡Santa paciencia! Santa paciencia también con quienes llevan su carro a última hora generando todas estas colas infinitas. Santa paciencia, también, con quienes prolongan la fecha límite como si fuera un trabajo escolar que mediante pataletas se pasa para otra fecha. Santa paciencia, asimismo, con los que hacen que se crucen las fechsa de las placas que termina en 7 con la que acaba en 8, hablando de autos particulares. Más los del transporte público = ¡Chanfaina!
En fin... yo fui uno de aquellos que llevó su carro a última hora. Por eso no me quejo tanto. Además, no me pudieron hacer la prueba de emisión de gases. Me dijeron que tenía que agrandar mi tubo de escape. Al día siquiente miré detrás de mi carro a ver qué pasaba con mi tubo. ¡Oh, sorpresa! ¡No tenía tubo de escape! En algún momento se me cayó. Quizás en la cola. Y entonces, obviamente, no aprobé la revisión. Bien hecho.
Hace un par de semanas fue el día de acción del blog. El tema: el medio ambiente. Ya que con mi tubo de escape averiado no ayudo en esto, lo haré reparar inmediatamente. Y les hago recordar que la Tierra no aguanta de todo. También puede morir. No gastemos tanta agua, no consumamos tanta energía. No emitamos gases tóxicos. Hay muchas cosas por hacer. O por dejar de hacer. Empecemos.
miércoles, octubre 17, 2007
Dudas existenciales II
Así son las emociones. Mejor dicho, así son para mí. Puede que para otros sea distinto. Y por eso es una duda existencial: no podemos definirlas ni describirlas del todo.
*No puedo describir esta emoción. No quiero hacerlo tampoco. Intentarlo implicaría hablar también del destino, y esa es una duda existencial mucho más grande, pero nuevamente, necesaria.
Una emoción no puede modificar el destino.
El destino es inmodificable. Existe en tanto se va construyendo.
Y entonces, ¿cómo lo hacemos? No dejamos simplemente que suceda: sucede en tanto nosotros hacemos algo. No hacer nada no es una opción.
Construir el destino también tiene sus altos y sus bajos. Es como un castillo de naipes: lo construimos con paciencia y dedicación. Si nos equivocamos al colocar alguna pieza, el castillo tiembla, corre el riesgo de caerse, y a veces se desploma. ¿Y qué hacemos? No nos quedamos mirando. Lo intentamos de nuevo. Así haya que esperar un poco primero para asegurarnos de que esta vez llegaremos más lejos, hasta el final, hasta colocar el último naipe. Sí, ese: el as.
**Ayer veía esta película "Amelí". Una frase se me quedó grabada: "Cuando el dedo apunta el cielo, sólo un imbécil se qeuda mirando el dedo".
***Otra frase también se me quedó grabada: "Sin tí, las emociones de hoy son la piel muerta de las emociones de ayer".
Tiempo al tiempo. Terminé hablando del destino.
lunes, octubre 15, 2007
Duda existencial I
¿Qué carajo somos los hombres? No. ¿Qué carajo somos los seres humanos? Vivimos con tantas ansias de dinero y poder. Pero si lo vamos a perder todo... ¿De qué carajo sirve? Al final todos seremos polvo.
¿Y qué hacemos, entonces? ¿Mandamos todo a la mierda porque todo es en vano? ¿Para qué vivimos, entonces?
Todo esto parece a: "¿De dónde viene el hombre? ¿Existe un dios? ¿Cómo se formó todo el mundo?" No encontraremos las respuestas, al menos por ahora. Sin embargo, algún esbozo de respuesta se puede formular: Si al final nuestro cuerpo quedará para los gusanos, al menos no seamos uno de ellos. Al menos que el fin de nuestros días nos alcance con la frente en alto, de cierta forma tranquilos porque sabemos que no cambiamos el mundo, pero que al menos lo intentamos, al menos hicimos lo que pudimos. ¡Y al diablo! Que los demás se encarguen del resto, que continúen nuestro trabajo.
PD: Puede que este post no sirva de nada. La verdad, no lo sé. No me interesa mucho, tampoco. Sólo tenía ganas de decirlo, y de escribirlo. El tiempo es más corto de lo que pensamos. La vida se nos puede pasar de largo muy fácilmente. Entonces, ¡¿Qué esperamos?!
PD(2): Quiero desarrollar un par de dudas existenciales que cargo conmigo, sobre mis hombros. Esta es una de ellas. Es más compleja, pero lo escrito al menos plantea un poco lo que poco a poco iré desarrolando en los sigueintes días, con la única finalidad de ser una terapia personal.
sábado, octubre 13, 2007
Celeste, hasta la muerte!

Por ahí alguien me preguntó si no me daba verguenza ser de Cristal. Yo respondí, tajantemente: NO.
Me parece que no lo podía creer. Y bueno, en cierta forma lo entiendo: Cristal está último en el torneo Clausura, con riesgo serio de irse a la baja, es decir, a Segunda División. Y no sólo eso, sino que está jugando pésimo, francamente.
¡¿Por qué no me da verguenza, entonces?! ¿Estoy loco? ¿Digo que no, pero en verdad sí? ¿Lo hago solo por dar la contra? ¿Es que acaso soy un romántico? Mmmm... Quizás. Estas son mis razones:
No me averguenzo, sino me siento orgulloso de ser hincha del Sporting Cristal porque siento orgullo y satisfacción al recordar ver a mi equipo golear cada fin de semana a todo once que se le cruzaba en la cancha, siendo campeón, bicampeón y tricampeón. Sí, no todas las personas de mi edad (ni siquiera todas las personas del mundo) pueden decir lo mismo. En este país, son muy pocos los que pueden decir que han visto a su equipo ser subcampeón de la Copa Libertadores. De mi edad, muchísimos menos. Es todo un orgullo. Es una sensación distinta. Ganar un partido, golear, ser campeón nacional, nada de eso se asemeja en lo más mínimo. Y yo estuve presente. En el mismísimo Estadio Nacional aquella noche de la final. Imposible olvidar. 4-1 a Racing; eliminar a Vélez en su misma cancha, ganarle ahí en Argentina, cuando ellos habían ganado varias veces la copa por esos años, cuando estaba Chilavert en sus mejores momentos. Sí: eso hizo Cristal. Y prácticamente todo el Perú se puso la celeste en ese momento. Casi toda la selección (los titulares) en aquella eliminatoria para Francia 98 que nos quedamos por goles, eran jugadores de Cristal. En los más de 20 años que no hemos ido a un Mundial, sólo con jugadores de Cristal estuvimos tan, pero tan cerca.
Eso y más, señores, es Cristal. Algunos dirán que Cristal no tiene una verdadera hincha, que es sólo dinero, que la backus es Cristal y nada más, que los hinchas de Cristal son puros pitucos y demás estupideces. Pues los invito un domingo al estadio San Martín a que comprueben con sus propios ojos si es que eso es verdad. Ese floro de la plata, Backus y pitucos, suena tan absurdo y hueco como decir que el comunismo aún es viable en este mundo. Pero aún, que es la solución.
Pero no hablemos de política ahora. Ahorita hablemos de fútbol.
Cristal es Cristal.
Y Cristal es mucho más grande que sus problemas.
Igual: seamos del equipo que seamos, al parecer todos estamos destinados a sufrir y a irnos a la mismísima mierda. Solo recuerden esto: Burga, 5 años más.
No hay más que decir(8)
celeste Cristal Sporting+Cristal fútbol
viernes, mayo 25, 2007
Stairway to Heaven
Es por eso que aún a casi 8 décadas de su nacimiento puede seguir desplegando sus pasos por las calles de
Su recorrido hasta San Borja concluye en Wong, en donde aprovecha para tomar un descanso haciendo las compras y degustar todo lo que esté disponible para ello. A veces, esta caminata tiene como único fin seguir comiendo después del desayuno. Sus hijas le han advertido sobre el problema del colesterol y del sobrepeso, pero él hace caso omiso. Dice que “su cuerpo asimila”. Otra forma de decir que si su estómago le pide comida, él no tiene reparos en obedecer. Así sea a cada rato. De todos modos, él cree en la medicina alternativa. Prefiere tocarse la palma de la mano con el dedo índice hasta sanar, que visitar a un doctor. Más aún, cuando es un doctor con productos naturales el que le ha dado la chance de conservar la vista por más años de lo que la medicina convencional le predijo. Por eso es tan terco. Creció en una familia recta y así también crió a la suya. Siempre con él a la cabeza de las decisiones. Para bien o para mal. Siempre él. Sin arrepentirse.
Pero ya no tiene casi 8 décadas de existencia. Ahora bordea los 85 años de edad, y esta diferencia, en una persona de avanzada edad, es muy grande. Y él lo sabe bien. Lo supo finalmente cuando en uno de sus viajes de compras, perdió sentido de la ubicación y por un momento no sabía en dónde se encontraba. Cada vez sucede con mayor frecuencia. Por eso ahora es su hija la que lo acompaña, ahora en carro, a hacer las compras. Las caminatas fueron reemplazadas por la televisión. El aire de la calle y las conversaciones ajenas en sus oídos sucumbieron frente al nuevo equipo de CD. Pero su risa no se ha agotado. Menos su valentía. Tampoco su creencia en la medicina alternativa y en la mente. Por eso baja las escaleras con la frente bien en alto y con los ojos cerrados porque no le teme a lo que pueda venir. Y ríe cuando no hay más escalón que pisar, porque sabe que cuando la película de su vida se proyecte ante sus ojos, tampoco allí le temerá al final de todos sus peldaños.
*Ese es mi abuelo. El que quería que estudie medicina y se resistía a aceptar el hecho de lo que mío era la tinta y el teclado. Y aunque con los años logró aceptarlo, siempre me intentó disuadir de escribir una novela sobre su vida, un libro que jamás llegué a escribir, pero que intento resumir en el presente texto. Mañana suma un nuevo abril. Churín lo espera. Nosotros, también lo esperamos.
viernes, mayo 04, 2007
El mundo de los zapatos
He aquí el mundo de los zapatos: un mundo enajenado de personajes extraños, coquetos, caprichosos, perversos y hasta simples, dejados e indiferentes. Un mundo difícil de comprender por su complejidad. Un mundo al ras del piso inherente a otra especie de individuos, a quienes aman y a la vez odian; pero con quienes, al fin y al cabo, están obligados a convivir, aunque a sus propios antojos.
Unos son los que se autodenominan “adaptables”. Aquellos que se jactan de amoldarse a cualquier circunstancia y persona, ya sea estrafalaria, común o exquisita. Pensándolo bien, estos zapatos deberían dedicarse, en vez de centrarse en las personas, a besarle los pies a los corderos: aunque, pensándolo aún mejor, de todas maneras han pensado en corderos, y por ello se amoldan a las personas. Pues claro, esta última especie mencionada es diestra en perfumarse exhaustivamente en jodidas modas. Y están tan fumigadas por este aroma de oveja, como zapato de chofer de combi después de un día entero de faena, sudoso, y que no se baña. Y estos zapatos practican la promiscuidad. ¡Y sí que lo saben hacer! Pues se reproducen como conejos en cada extremidad inferior de las personas, vendiendo su virginidad a cualquier precio. ¡¿Quién ofrece más?!
Otros son los llamados “exquisitos”: singulares personajes del calzado que no permiten su uso descomunal y son sumamente caprichosos. Ellos, abrazados a aristocráticos pies, se asemejan a cierta clase de sujetos de la especie humana: son como delicaditas cuarentonas bañadas en piel de alpaca, o como calabacitas veinteañeras zambullidas en un sueño miraflorino. Y es que estos zapatos saborean gustosos la empalagosa melodía de la pituquería y sus bochornosos prejuicios elitistas.
Se encuentran también, en este circo de payasos, los que claman ser “diferentes”. Buscan alejarse de cualquier esquema de moda y atraen a los más extravagantes. Son los típicos exuberantes en busca de fáciles presas que cazar, de hastiados pies necesitados de un nuevo refugio, como el anciano hospitalario que ofrece albergue a un confundido peregrino que intenta escapar de lo establecido, para, sin saber, inmiscuirse en otro sistema. Sí. Porque a final de cuentas, ser diferente es ahora una moda más, seas zapato, ser humano o el gato de la esquina. Es sólo una ruidosa frescura más, otra melosa sinfonía, como muchas otras.
En fin, yo me siento cómodo con mi posición: el zapato “indiferente”. Pues si alguien desea adoptarme en su regazo, complacido estaré. Aunque pensándolo bien, ¡Dios me libre de las pezuñas linajudas de las joyerías humanas! ¡de las patas aburridas de los seres vivos desemejantes y de las zancas fashion que intentan ultrajarme! Yo sólo quiero ser y andar como el cangurito de pie que soy, como el saltarín andante que siempre he sido, y sólo sirvo para ser.
Escrito entre mayo y junio del 2003
Una para el recuerdo
jueves, mayo 03, 2007
Todos vuelven
Hoy empieza una nueva etapa.
También culmina otra, lógicamente.
Atrás quedarán las horas de combis y microbuses.
El viaje interprovincial
¡Por favor! ¡Paren Lima!
En la esquina me bajo.
Adiós Sr. Combista,
No extrañaré sus mugrosos asientos, sus caprichosas velocidades ni sus tumultuosos viajes.
No dormiré más en dos extremidades.
La labia de sus ilustres invitados no ensordecerá más mis sentidos.
Lo acepto: algunos muy ingeniosos, y debidamente recompensados. La mayoría brillaba por una evidente escasez de ideas y por la poca honradez de sus discursos.
Tampoco malgastaré mi tiempo en el siempre congestionado Centro de Lima.
¡Dios me libre de caminar por las “Nuevas veredas para el Centro Histórico!
*Sobre todo si lo firma Castañeda Losio.
No veré más a Superman incitándome a comer de su exquisito (¿?) menú.
No me atormentarán más los “interneee”, “¡Tatuajes, piercings!” que tan pintorescos personajes vociferaban por todo el Jirón de
*Me voy y no extrañaré nada de eso.
Me voy y extrañaré muchas cosas.
Definitivamente aprendí mucho. Fue una bonita experiencia. Linda gente.
Llegué a CARETAS con una careta.
Me voy de CARETAS totalmente desinhibido.
Me voy pero regreso a este medio.
Me voy pero vuelvo completamente renovado.
Me voy pero no es un adiós.
Hasta luego, compañeros.
¡Bienvenidos escribidores y lectores!
Ya los extrañaba.
sábado, enero 06, 2007
La dinastía del destino
Los Agostos pueden ser tan pacientes como los Abriles. Pero, también, tan impacientes como un solo abril.
Los Abriles pueden pasar volando.
Los Agostos suelen alejarse como un tren.
A no ser que te embarques.
Sacar un ticket en el país de la soledad no es una tarea fácil. Mejor dicho, obtener uno válido y esperanzador no es cosa de todos los días. Ni siquiera de todos los años. A veces, ni de toda una vida entera.
Existe uno con mi nombre. Lo tengo entre mis dedos. Se desplaza por mis brazos como una serpiente precavida pero segura. Recorre todo mi cuerpo rociando su apasionado veneno por mis venas. Me embriaga de alegría. Más aun, cuando ya en el camino se va aposentando con mayor seguridad al lado izquierdo de mi pecho.
Agosto es ya el final del invierno. Los días ya anuncian el comienzo de un colorido panorama. El tren está en marcha.
TÚ eres mi Agosto.
Los Abriles nos esperan confiados y felices.
La dinastía del destino está en nuestras manos.
¡TE ADORO NOVIA!
sábado, noviembre 18, 2006
¿En qué momento aparentar felicidad se volvió más importante que ser feliz?
Lo dijo un NN ya moribundo, balbuceando las verdades que nadie quiso enfrentar en carne propia. La que todos prefirieron obviar y mantener por encima del mentón. Bien erguidos ellos. Brazo izquierdo mirando el piso: rígido y bien pegado al cuerpo. El otro señalando al cielo: en diagonal y con la mano presionando la frente. Casi un golpe. Un manotazo al cerebro. Una bofetada a la razón. Expulsando el intelecto con fuerza diestra y congelando el instante solemne de la rendición del raciocinio. Todo un ejército marchando hacia ningún lugar.
Lo dijo y aborreció aquel fatídico momento en el que conoció a ese horrible y jodido sujeto llamado “los demás”. ‘Cool’ en su presentación, no dejó de amamantarlo con toda suerte de trucos para levitar sobre el resto. Odió aquel instante. Se vio a sí mismo sumergido entre borregos voladores que se jactaban de su modo de vida sin siquiera poder argumentar su supuesta ‘superioridad’. Patético, es verdad. Desde el día en el que la nicotina le ayudó a ser aceptado en el círculo social de los ‘bacanes’ de la escuela, la droga se convirtió en su mejor amiga. El satisfacer a “los demás”, también. Por eso, ya sin darse cuenta, cerebro en piloto automático, como una esponja de elite, se rindió a los acaramelados encantos de lo ‘convencionalmente aceptado’. Y así, sus prendas salieron de una publicidad infinitamente repetida por todo Lima. Su forma de hablar era la eternamente caricaturizada en la televisión. Sus relaciones amorosas se basaron en el ojo ajeno y jamás en el suyo. Sus amistades (las únicas nunca superficiales) fueron un refugio furtivo, la otra cara de la moneda, en vez de estar impregnadas en su rostro, acompañándolo en su mirada. La televisión y la publicidad le dijeron qué comprar y qué no, qué mostrar y qué no mostrar, qué decir y qué nunca decir, cómo comportarse y dónde desenvolverse de tal o cuál manera. El ‘cuándo’ fue siempre un ‘ahora’. El ‘por qué’ nunca estuvo presente. Entonces se fue moldeando a la medida de lo que exigían “los demás”. Pie derecho al levantarse por las mañanas. Se persigna y se encomienda a un santo (si se equivoca, ya tiene a quién echarle pato). Auto llamativo y atuendo siempre de marca si el entorno lo pide. Carro viejo, sandalias y chompas desaliñadas si el ambiente lo reclama. Todo está en función del resto. Primero toma este tenedor y para el segundo plato el siguiente. No lo confunde con el del postre. Nunca corta todos los trozos de carne y después los come. ¿Te imaginas? ¡Qué falta de etiqueta! ¡Qué diría Frida Holler al respecto! No sacó 20 en urbanidad durante la escuela porque la suya respondía a otra realidad. ¡Pero es el mismo sistema!
Y entonces odió no haberse dado cuenta de esto en aquel entonces. Maldijo cada palabra que pronunció sólo porque los demás también la pronunciaron. Desaprobó totalmente haberse burlado de ese compañero buena gente tan sólo porque los demás también lo hicieron. Detestó haberse dejado llevar por el resto y haber complacido todas sus exigencias…
Yo conozco a ese sujeto. Lo observo deambular como un fantasma entre las calles de Lima. Lo escucho en la radio en cada estación que sintonizo. Lo veo en cada programa de televisión mientras ‘zapeo’. Lo intuyo en todo espacio que habito. Aún puedo olerlo por las noches al conversar con mi almohada. Y pronuncio sus palabras con una sonrisa cuando el espejo retrovisor me lanza a mil por hora una escena antes relegada. Creo que aún podría divisar el código de barras que en algún momento llevé, debajo de mi lecho, a veces husmeando en mi trayecto, a veces alejándose hasta caer en el olvido.
El NN ya no tiene remedio. Su cura es desconocida. Su salvación está de vacaciones. Y su libertad está enterrada. Las ‘reglas de etiqueta’ le robaron su independencia. La moralidad le despojó la razón. Suerte que no soy un NN… Suerte que alguna vez lo fui. ¡Porque ya no podría volver a serlo!
lunes, noviembre 13, 2006
El polvo cuando reina la nada. (Sobre Castañeda Losio y sus votantes)
"No es lo mismo comerte la mierda que te sirven, que decir: ¡Por favor, denme más mierda!"
Xavier Velasco
(Diablo Guardián)
Curioso escuchar a la gente reclamar por la situación política del país, por los políticos que nos gobiernan, por la ineficacia de sus gestiones, por el circo que escenifican con sus actos, comentarios, berrinches y pataletas.
El polvo cuando reina la nada.
Así califico al sinnúmero de ¿opiniones? que emite la gente del montón. Aquella que en el fondo sabe que no tiene ni la menor idea de lo que está hablando. Esa gente cuyos argumentos nunca encuentran bases sólidas. Que parten de premisas sin análisis alguno. Cuyas conclusiones brillan por su gravedad cero.
Me pregunto: ¿Y quienes eligen a esos políticos? Y ¿cuántos velan por el cumplimiento de sus promesas?
Dicen que están hartos de los políticos de siempre, pero siguen marcando los mismos rostros en cada cédula que avistan sus ojos.
¿Qué ha pasado siempre con nosotros?
Acostumbrados a conocer puros políticos corruptos, cuando encontramos a uno que no lo es, inmediatamente ensordecemos los medios con palmas, bombos y platillos.
"Judgme for what i've done, but not for who I am", versa una canción de NOFX (Don't call me white - Punk in drublic). ¿Qué ha hecho Castañeda Losio para merece el apelativo de "muy buen alcalde"? ¿Por qué se le realza por lo que, a diferencia de la mayoría, no hizo?
Pero, ¿y lo demás?
NO mejoró el caos del tránsito vehicular limeño.
Sólo silencio y migajas. Y de paso, parquecitos para contentar a unos, y obras de lujo sin necedidad alguna para otros, en detrimento de las mayorías.
ENTONCES, si no mejoró aquellos problemas que lamisma gente identifica como los más serios y urgentes de Lima, ¿por qué la gente votará nuevamente por él?
¿En qué momento el silencio, la inacción frente a los problemas más importantes y la realización de obras aisladas y no integradas, o triviales se convirtieron en la propaganda más exitosa para una re-elección?
Y no tiene ni la decencia para presentarse acordado por todos los demás candidatos. prefiere el monólogo en otro canal y que todos se arrodillen y le besen los pies cuando intenta imponer sus condiciones: su fecha y hora de un nuevo debate. Felizmente hubo al menos una persona que supo conservar su integridad, decencia y honor, y negarse frente a semejante descaro. Mis respetos, Humberto Lay.
ENTONCES, ¿Por qué votar por semejante pedante?
¿Y quiénes están detrás de él?
La gente vota sin saber un comino de lo que ofrece cada uno.
"La gente es ignorante" dicen unos. Pero éstos son aun más ignorantes.
¿Por qué otra vez Castañeda Losio?
¿Por qué no nos atrevemos a un verdadero cambio?
¿Por qué brindamos por la embriaguez del caos de Lima cuando sólo el polvo inunda la nada?
"No es lo mismo comerte la mierda que te sirven, que pedir: ¡Por favor, denme más mierda!"
viernes, octubre 27, 2006
Los 21 abriles y el agosto que se me escapa
Dime que estos 21 abriles me han servido de algo y que el agosto que nunca tuve se esconde en tu regazo.
Dime que todos tenemos una segunda oportunidad.
*Yo no conozco los caminos de la vida. La mía transcurrió siempre por un solo atajo. Lo tuve todo y no tuve nada. Nunca me esforcé por tener lo que obtuve. Lo que tengo aterrizó junto al viento. Ese mismo viento impregnado del sudor de otras personas.
Hay preguntas que aún no he logrado descifrar. Primer problema: culpar. Dibujar los errores en los rostros de los demás y no verme a través del espejo de la introspección.
El desliz sólo deja huellas propias.
Gracias Agosto. ¿Me esperarás?
(Los fabulosos Cadillacs – Mal Bicho)
jueves, octubre 26, 2006
Sobre combis y otros autos particulares
Lo anterior es verdad y floro. Es cierto, porque efectivamente pensaba de esa manera. Y es floro, porque no fue por esa razón que me retiré del deporte del ¿Qué carro tomas? Definitivamente, ‘colgué’ los pasajes. Verdad irrefutable. Pero fue debido a mi precoz adquisición de un carrito para ir a la universidad. Problema solucionado. No más molestias.
¿No más molestias? ¡Que ingenuo¡ ¡Muchos más, mejor dicho! En la aberrante distribución del tránsito limeño, manejar es realmente un caos. Al principio, manejaba tranquilo. Daba paso y no le hacía caso a los que me metían el carro. ¡Todo eso cambió en tan sólo dos años! Ahora, me peleo con todos los taxis que se quedan a media cuadra jodiendo el camino, insulto a todas las combis que paran en cada esquina y no les da la gana de moverse, les recuerdo la madre a todos los choferes que me meten el carro por un pasajero, que paran apuraditos por dejar a quien llevan a bordo para buscar a otra persona que les de más monedas para su bolsillo.
Y claro, ahora también conduzco más rápido, estoy más atento a quien se quiera de pasar de vivo y me he vuelto un diestro en toda clase de maniobras para evitar a las combis y a los taxis. Si esto último no lo logro, entonces toco como desaforado la bocina para que se muevan y no me irriten el día, y les lanzo toda clase de improperios (dentro del carro y con las lunas cerradas, claro está) para que nunca se olviden de mí.
¡Bah! Lo que nunca se van a olvidar es que hubo alguien, un sujeto estúpido y sin conciencia, que les rompió el tímpano y les jodió la vida, no dejándolos recoger un pasajero para completar el sueldo diario, no permitiéndoles obtener un cliente más para darle de comer a sus hijos ese mismo día, insultándolos porque ese individuo no se juega la vida en cada salida con el carro, ni la plata de la gasolina se la gana con el sudor de la frente.
1era solución: una tregua.