miércoles, octubre 31, 2007

Santa Paciencia: revisiones técnicas

Sin preámbulo: 4.5 km de cola. 8 horas de espera. Una más para la salida. Hora y media entre ir y venir. 10 minutos de revisión técnica. Total= ¡casi 11 horas de santa paciencia! ¡Por Dios! ¡Ni la procesión del Señor de los Milagros! ¿Qué pasó? ¡Se vistieron de morado los neumáticos! Salí a las 11 am de mi casa y llegué a las 10 de la noche más o menos. La gente se había rendido. No había nada que hacer. Solo esperar y esperar.

Cuando recién llegué a hacer la cola al frente del touring, en la Panamericana Sur, un chico que vendía botiquines y triángulos se acercó a mi carro. Le pregunté: "¿Hasta dónde llega la cola, sabes?". Me respondió: "Dos puentes". Genial: ni siquiera alcanzaba a divisar el primero.

Esto no es nada. Hay personas que han ido a las 7 am y han salido de allí a las 9 de la noche. Alguien llamó a RPP a decir que estaba en la cola desde la 1 de la mañana y ya eran las 7 am y no estaba ni cerca.

¡Santa paciencia! Santa paciencia también con quienes llevan su carro a última hora generando todas estas colas infinitas. Santa paciencia, también, con quienes prolongan la fecha límite como si fuera un trabajo escolar que mediante pataletas se pasa para otra fecha. Santa paciencia, asimismo, con los que hacen que se crucen las fechsa de las placas que termina en 7 con la que acaba en 8, hablando de autos particulares. Más los del transporte público = ¡Chanfaina!

En fin... yo fui uno de aquellos que llevó su carro a última hora. Por eso no me quejo tanto. Además, no me pudieron hacer la prueba de emisión de gases. Me dijeron que tenía que agrandar mi tubo de escape. Al día siquiente miré detrás de mi carro a ver qué pasaba con mi tubo. ¡Oh, sorpresa! ¡No tenía tubo de escape! En algún momento se me cayó. Quizás en la cola. Y entonces, obviamente, no aprobé la revisión. Bien hecho.

Hace un par de semanas fue el día de acción del blog. El tema: el medio ambiente. Ya que con mi tubo de escape averiado no ayudo en esto, lo haré reparar inmediatamente. Y les hago recordar que la Tierra no aguanta de todo. También puede morir. No gastemos tanta agua, no consumamos tanta energía. No emitamos gases tóxicos. Hay muchas cosas por hacer. O por dejar de hacer. Empecemos.

miércoles, octubre 17, 2007

Dudas existenciales II

Es difícil describir emociones. Por lo general, recurrimos a la frase: "No existen palabras para descubrir lo que siento". Y es verdad: si las palabras pudiesen describrir todas nuestras emociones, la vida rebalsaría de sentido. Los seres humanos somos masoquistas: nos gusta y necesitamos no entenderlo todo; que falten explicaciones; que existan misterios por resolver pero que mejor no se resuelvan; que queden preguntas sin repsonder; que aunque todo esté aparentemente dicho, siempre quede algo por decir. Es quizá una de las máximas de nuestras vidas: no nos podemos desprender de ellas.

Así son las emociones. Mejor dicho, así son para mí. Puede que para otros sea distinto. Y por eso es una duda existencial: no podemos definirlas ni describirlas del todo.

*No puedo describir esta emoción. No quiero hacerlo tampoco. Intentarlo implicaría hablar también del destino, y esa es una duda existencial mucho más grande, pero nuevamente, necesaria.

Una emoción no puede modificar el destino.
El destino es inmodificable. Existe en tanto se va construyendo.
Y entonces, ¿cómo lo hacemos? No dejamos simplemente que suceda: sucede en tanto nosotros hacemos algo. No hacer nada no es una opción.
Construir el destino también tiene sus altos y sus bajos. Es como un castillo de naipes: lo construimos con paciencia y dedicación. Si nos equivocamos al colocar alguna pieza, el castillo tiembla, corre el riesgo de caerse, y a veces se desploma. ¿Y qué hacemos? No nos quedamos mirando. Lo intentamos de nuevo. Así haya que esperar un poco primero para asegurarnos de que esta vez llegaremos más lejos, hasta el final, hasta colocar el último naipe. Sí, ese: el as.

**Ayer veía esta película "Amelí". Una frase se me quedó grabada: "Cuando el dedo apunta el cielo, sólo un imbécil se qeuda mirando el dedo".

***Otra frase también se me quedó grabada: "Sin tí, las emociones de hoy son la piel muerta de las emociones de ayer".

Tiempo al tiempo. Terminé hablando del destino.

lunes, octubre 15, 2007

Duda existencial I

Y entonces, ¿Qué somos? ¿Tan sólo carne y hueso? ¿Nuestra existencia se reduce a semejante insignificancia? ¿Como si fuésemos un plato de comida que si no tienes hambre se lo lanzas al perro? ¿Qué queda de nosotros al fin y al cabo, al final de todo?

¿Qué carajo somos los hombres? No. ¿Qué carajo somos los seres humanos? Vivimos con tantas ansias de dinero y poder. Pero si lo vamos a perder todo... ¿De qué carajo sirve? Al final todos seremos polvo.

¿Y qué hacemos, entonces? ¿Mandamos todo a la mierda porque todo es en vano? ¿Para qué vivimos, entonces?

Todo esto parece a: "¿De dónde viene el hombre? ¿Existe un dios? ¿Cómo se formó todo el mundo?" No encontraremos las respuestas, al menos por ahora. Sin embargo, algún esbozo de respuesta se puede formular: Si al final nuestro cuerpo quedará para los gusanos, al menos no seamos uno de ellos. Al menos que el fin de nuestros días nos alcance con la frente en alto, de cierta forma tranquilos porque sabemos que no cambiamos el mundo, pero que al menos lo intentamos, al menos hicimos lo que pudimos. ¡Y al diablo! Que los demás se encarguen del resto, que continúen nuestro trabajo.

PD: Puede que este post no sirva de nada. La verdad, no lo sé. No me interesa mucho, tampoco. Sólo tenía ganas de decirlo, y de escribirlo. El tiempo es más corto de lo que pensamos. La vida se nos puede pasar de largo muy fácilmente. Entonces, ¡¿Qué esperamos?!

PD(2): Quiero desarrollar un par de dudas existenciales que cargo conmigo, sobre mis hombros. Esta es una de ellas. Es más compleja, pero lo escrito al menos plantea un poco lo que poco a poco iré desarrolando en los sigueintes días, con la única finalidad de ser una terapia personal.

sábado, octubre 13, 2007

Celeste, hasta la muerte!



Por ahí alguien me preguntó si no me daba verguenza ser de Cristal. Yo respondí, tajantemente: NO.

Me parece que no lo podía creer. Y bueno, en cierta forma lo entiendo: Cristal está último en el torneo Clausura, con riesgo serio de irse a la baja, es decir, a Segunda División. Y no sólo eso, sino que está jugando pésimo, francamente.

¡¿Por qué no me da verguenza, entonces?! ¿Estoy loco? ¿Digo que no, pero en verdad sí? ¿Lo hago solo por dar la contra? ¿Es que acaso soy un romántico? Mmmm... Quizás. Estas son mis razones:

No me averguenzo, sino me siento orgulloso de ser hincha del Sporting Cristal porque siento orgullo y satisfacción al recordar ver a mi equipo golear cada fin de semana a todo once que se le cruzaba en la cancha, siendo campeón, bicampeón y tricampeón. Sí, no todas las personas de mi edad (ni siquiera todas las personas del mundo) pueden decir lo mismo. En este país, son muy pocos los que pueden decir que han visto a su equipo ser subcampeón de la Copa Libertadores. De mi edad, muchísimos menos. Es todo un orgullo. Es una sensación distinta. Ganar un partido, golear, ser campeón nacional, nada de eso se asemeja en lo más mínimo. Y yo estuve presente. En el mismísimo Estadio Nacional aquella noche de la final. Imposible olvidar. 4-1 a Racing; eliminar a Vélez en su misma cancha, ganarle ahí en Argentina, cuando ellos habían ganado varias veces la copa por esos años, cuando estaba Chilavert en sus mejores momentos. Sí: eso hizo Cristal. Y prácticamente todo el Perú se puso la celeste en ese momento. Casi toda la selección (los titulares) en aquella eliminatoria para Francia 98 que nos quedamos por goles, eran jugadores de Cristal. En los más de 20 años que no hemos ido a un Mundial, sólo con jugadores de Cristal estuvimos tan, pero tan cerca.

Eso y más, señores, es Cristal. Algunos dirán que Cristal no tiene una verdadera hincha, que es sólo dinero, que la backus es Cristal y nada más, que los hinchas de Cristal son puros pitucos y demás estupideces. Pues los invito un domingo al estadio San Martín a que comprueben con sus propios ojos si es que eso es verdad. Ese floro de la plata, Backus y pitucos, suena tan absurdo y hueco como decir que el comunismo aún es viable en este mundo. Pero aún, que es la solución.

Pero no hablemos de política ahora. Ahorita hablemos de fútbol.

Cristal es Cristal.
Y Cristal es mucho más grande que sus problemas.

Igual: seamos del equipo que seamos, al parecer todos estamos destinados a sufrir y a irnos a la mismísima mierda. Solo recuerden esto: Burga, 5 años más.

No hay más que decir(8)

viernes, mayo 25, 2007

Stairway to Heaven

Si lo ves bajando las escaleras con los ojos completamente cerrados, es porque la medicina le inyectó una muy mala noticia: se quedaría ciego. Y pronto. Si además lo hace con la frente en alto y con el brazo izquierdo firme sobre la baranda, sin tambalear, es porque la vida le ha enseñado que la firmeza y la valentía serían siempre sus dos pilares en la ruta.

Es por eso que aún a casi 8 décadas de su nacimiento puede seguir desplegando sus pasos por las calles de La Victoria, siempre hasta San Borja para realizar sus compras. Casi no se cansa. Y eso que cada año Santa Claus le regala un par de kilitos más. Total, él ya está bastante acostumbrado. Desde niño, desde que la Madre Selva lo acompañaba en el calor de su niñez y adolescencia, y jugaba con sus amigos a cazar hormigas y también mujeres. “Las 7” se llamaba el juego. Consistía en ver quién podía llegar a tener una chica por cada día de la semana. Admite que nunca lo logró. Pero que estuvo cerca. Lo que sí consiguió fue migrar hacia la capital después de concluir la secundaria. “Un viaje muy duro” recuerda. No sólo por tener que dejar a su familia, sino porque aquella travesía por tierra incluyó días en carro y también a pie. Nunca se rindió. Tampoco tiró la toalla en las mil y un disputas cuando trabajó para la expirada aerolínea PANAGRA, como jefe del sindicato de trabajadores. Ahora, ya jubilado, prefiere guardar su rabia para las conversaciones en la mesa. Sus temas favoritos: la política y el fútbol.

Su recorrido hasta San Borja concluye en Wong, en donde aprovecha para tomar un descanso haciendo las compras y degustar todo lo que esté disponible para ello. A veces, esta caminata tiene como único fin seguir comiendo después del desayuno. Sus hijas le han advertido sobre el problema del colesterol y del sobrepeso, pero él hace caso omiso. Dice que “su cuerpo asimila”. Otra forma de decir que si su estómago le pide comida, él no tiene reparos en obedecer. Así sea a cada rato. De todos modos, él cree en la medicina alternativa. Prefiere tocarse la palma de la mano con el dedo índice hasta sanar, que visitar a un doctor. Más aún, cuando es un doctor con productos naturales el que le ha dado la chance de conservar la vista por más años de lo que la medicina convencional le predijo. Por eso es tan terco. Creció en una familia recta y así también crió a la suya. Siempre con él a la cabeza de las decisiones. Para bien o para mal. Siempre él. Sin arrepentirse.

Pero ya no tiene casi 8 décadas de existencia. Ahora bordea los 85 años de edad, y esta diferencia, en una persona de avanzada edad, es muy grande. Y él lo sabe bien. Lo supo finalmente cuando en uno de sus viajes de compras, perdió sentido de la ubicación y por un momento no sabía en dónde se encontraba. Cada vez sucede con mayor frecuencia. Por eso ahora es su hija la que lo acompaña, ahora en carro, a hacer las compras. Las caminatas fueron reemplazadas por la televisión. El aire de la calle y las conversaciones ajenas en sus oídos sucumbieron frente al nuevo equipo de CD. Pero su risa no se ha agotado. Menos su valentía. Tampoco su creencia en la medicina alternativa y en la mente. Por eso baja las escaleras con la frente bien en alto y con los ojos cerrados porque no le teme a lo que pueda venir. Y ríe cuando no hay más escalón que pisar, porque sabe que cuando la película de su vida se proyecte ante sus ojos, tampoco allí le temerá al final de todos sus peldaños.

*Ese es mi abuelo. El que quería que estudie medicina y se resistía a aceptar el hecho de lo que mío era la tinta y el teclado. Y aunque con los años logró aceptarlo, siempre me intentó disuadir de escribir una novela sobre su vida, un libro que jamás llegué a escribir, pero que intento resumir en el presente texto. Mañana suma un nuevo abril. Churín lo espera. Nosotros, también lo esperamos.

viernes, mayo 04, 2007

El mundo de los zapatos

Zapadaptables, zapaexquisitos, zapiferentes y otros zapacatálogos

He aquí el mundo de los zapatos: un mundo enajenado de personajes extraños, coquetos, caprichosos, perversos y hasta simples, dejados e indiferentes. Un mundo difícil de comprender por su complejidad. Un mundo al ras del piso inherente a otra especie de individuos, a quienes aman y a la vez odian; pero con quienes, al fin y al cabo, están obligados a convivir, aunque a sus propios antojos.

Unos son los que se autodenominan “adaptables”. Aquellos que se jactan de amoldarse a cualquier circunstancia y persona, ya sea estrafalaria, común o exquisita. Pensándolo bien, estos zapatos deberían dedicarse, en vez de centrarse en las personas, a besarle los pies a los corderos: aunque, pensándolo aún mejor, de todas maneras han pensado en corderos, y por ello se amoldan a las personas. Pues claro, esta última especie mencionada es diestra en perfumarse exhaustivamente en jodidas modas. Y están tan fumigadas por este aroma de oveja, como zapato de chofer de combi después de un día entero de faena, sudoso, y que no se baña. Y estos zapatos practican la promiscuidad. ¡Y sí que lo saben hacer! Pues se reproducen como conejos en cada extremidad inferior de las personas, vendiendo su virginidad a cualquier precio. ¡¿Quién ofrece más?!

Otros son los llamados “exquisitos”: singulares personajes del calzado que no permiten su uso descomunal y son sumamente caprichosos. Ellos, abrazados a aristocráticos pies, se asemejan a cierta clase de sujetos de la especie humana: son como delicaditas cuarentonas bañadas en piel de alpaca, o como calabacitas veinteañeras zambullidas en un sueño miraflorino. Y es que estos zapatos saborean gustosos la empalagosa melodía de la pituquería y sus bochornosos prejuicios elitistas.

Se encuentran también, en este circo de payasos, los que claman ser “diferentes”. Buscan alejarse de cualquier esquema de moda y atraen a los más extravagantes. Son los típicos exuberantes en busca de fáciles presas que cazar, de hastiados pies necesitados de un nuevo refugio, como el anciano hospitalario que ofrece albergue a un confundido peregrino que intenta escapar de lo establecido, para, sin saber, inmiscuirse en otro sistema. Sí. Porque a final de cuentas, ser diferente es ahora una moda más, seas zapato, ser humano o el gato de la esquina. Es sólo una ruidosa frescura más, otra melosa sinfonía, como muchas otras.

En fin, yo me siento cómodo con mi posición: el zapato “indiferente”. Pues si alguien desea adoptarme en su regazo, complacido estaré. Aunque pensándolo bien, ¡Dios me libre de las pezuñas linajudas de las joyerías humanas! ¡de las patas aburridas de los seres vivos desemejantes y de las zancas fashion que intentan ultrajarme! Yo sólo quiero ser y andar como el cangurito de pie que soy, como el saltarín andante que siempre he sido, y sólo sirvo para ser.


Escrito entre mayo y junio del 2003
Una para el recuerdo

jueves, mayo 03, 2007

Todos vuelven

Hoy empieza una nueva etapa.

También culmina otra, lógicamente.

Atrás quedarán las horas de combis y microbuses.

El viaje interprovincial La Molina - Lima - La Molina.

La Molina - San Miguel – Lima - La Molina.

La Molina - San Miguel – Lima – San Miguel - La Molina.

¡Por favor! ¡Paren Lima!

En la esquina me bajo.

Adiós Sr. Combista,

No extrañaré sus mugrosos asientos, sus caprichosas velocidades ni sus tumultuosos viajes.

No dormiré más en dos extremidades.

La labia de sus ilustres invitados no ensordecerá más mis sentidos.

Lo acepto: algunos muy ingeniosos, y debidamente recompensados. La mayoría brillaba por una evidente escasez de ideas y por la poca honradez de sus discursos.

Tampoco malgastaré mi tiempo en el siempre congestionado Centro de Lima.

¡Dios me libre de caminar por las “Nuevas veredas para el Centro Histórico!

*Sobre todo si lo firma Castañeda Losio.

No veré más a Superman incitándome a comer de su exquisito (¿?) menú.

No me atormentarán más los “interneee”, “¡Tatuajes, piercings!” que tan pintorescos personajes vociferaban por todo el Jirón de La Unión.

*Me voy y no extrañaré nada de eso.

Me voy y extrañaré muchas cosas.

Definitivamente aprendí mucho. Fue una bonita experiencia. Linda gente.

Llegué a CARETAS con una careta.

Me voy de CARETAS totalmente desinhibido.

Me voy pero regreso a este medio.

Me voy pero vuelvo completamente renovado.

Me voy pero no es un adiós.

Hasta luego, compañeros.

¡Bienvenidos escribidores y lectores!

Ya los extrañaba.

sábado, enero 06, 2007

La dinastía del destino

Alguna vez me pregunté si Agosto me esperaría.
Los Agostos pueden ser tan pacientes como los Abriles. Pero, también, tan impacientes como un solo abril.

Los Abriles pueden pasar volando.
Los Agostos suelen alejarse como un tren.
A no ser que te embarques.

Sacar un ticket en el país de la soledad no es una tarea fácil. Mejor dicho, obtener uno válido y esperanzador no es cosa de todos los días. Ni siquiera de todos los años. A veces, ni de toda una vida entera.

Existe uno con mi nombre. Lo tengo entre mis dedos. Se desplaza por mis brazos como una serpiente precavida pero segura. Recorre todo mi cuerpo rociando su apasionado veneno por mis venas. Me embriaga de alegría. Más aun, cuando ya en el camino se va aposentando con mayor seguridad al lado izquierdo de mi pecho.

Agosto es ya el final del invierno. Los días ya anuncian el comienzo de un colorido panorama. El tren está en marcha.

TÚ eres mi Agosto.

Los Abriles nos esperan confiados y felices.

La dinastía del destino está en nuestras manos.

¡TE ADORO NOVIA!

sábado, noviembre 18, 2006

¿En qué momento aparentar felicidad se volvió más importante que ser feliz?

(para leerlo sin tomar aire)

Lo dijo un NN ya moribundo, balbuceando las verdades que nadie quiso enfrentar en carne propia. La que todos prefirieron obviar y mantener por encima del mentón. Bien erguidos ellos. Brazo izquierdo mirando el piso: rígido y bien pegado al cuerpo. El otro señalando al cielo: en diagonal y con la mano presionando la frente. Casi un golpe. Un manotazo al cerebro. Una bofetada a la razón. Expulsando el intelecto con fuerza diestra y congelando el instante solemne de la rendición del raciocinio. Todo un ejército marchando hacia ningún lugar.

Lo dijo y aborreció aquel fatídico momento en el que conoció a ese horrible y jodido sujeto llamado “los demás”. ‘Cool’ en su presentación, no dejó de amamantarlo con toda suerte de trucos para levitar sobre el resto. Odió aquel instante. Se vio a sí mismo sumergido entre borregos voladores que se jactaban de su modo de vida sin siquiera poder argumentar su supuesta ‘superioridad’. Patético, es verdad. Desde el día en el que la nicotina le ayudó a ser aceptado en el círculo social de los ‘bacanes’ de la escuela, la droga se convirtió en su mejor amiga. El satisfacer a “los demás”, también. Por eso, ya sin darse cuenta, cerebro en piloto automático, como una esponja de elite, se rindió a los acaramelados encantos de lo ‘convencionalmente aceptado’. Y así, sus prendas salieron de una publicidad infinitamente repetida por todo Lima. Su forma de hablar era la eternamente caricaturizada en la televisión. Sus relaciones amorosas se basaron en el ojo ajeno y jamás en el suyo. Sus amistades (las únicas nunca superficiales) fueron un refugio furtivo, la otra cara de la moneda, en vez de estar impregnadas en su rostro, acompañándolo en su mirada. La televisión y la publicidad le dijeron qué comprar y qué no, qué mostrar y qué no mostrar, qué decir y qué nunca decir, cómo comportarse y dónde desenvolverse de tal o cuál manera. El ‘cuándo’ fue siempre un ‘ahora’. El ‘por qué’ nunca estuvo presente. Entonces se fue moldeando a la medida de lo que exigían “los demás”. Pie derecho al levantarse por las mañanas. Se persigna y se encomienda a un santo (si se equivoca, ya tiene a quién echarle pato). Auto llamativo y atuendo siempre de marca si el entorno lo pide. Carro viejo, sandalias y chompas desaliñadas si el ambiente lo reclama. Todo está en función del resto. Primero toma este tenedor y para el segundo plato el siguiente. No lo confunde con el del postre. Nunca corta todos los trozos de carne y después los come. ¿Te imaginas? ¡Qué falta de etiqueta! ¡Qué diría Frida Holler al respecto! No sacó 20 en urbanidad durante la escuela porque la suya respondía a otra realidad. ¡Pero es el mismo sistema!

Y entonces odió no haberse dado cuenta de esto en aquel entonces. Maldijo cada palabra que pronunció sólo porque los demás también la pronunciaron. Desaprobó totalmente haberse burlado de ese compañero buena gente tan sólo porque los demás también lo hicieron. Detestó haberse dejado llevar por el resto y haber complacido todas sus exigencias…

Yo conozco a ese sujeto. Lo observo deambular como un fantasma entre las calles de Lima. Lo escucho en la radio en cada estación que sintonizo. Lo veo en cada programa de televisión mientras ‘zapeo’. Lo intuyo en todo espacio que habito. Aún puedo olerlo por las noches al conversar con mi almohada. Y pronuncio sus palabras con una sonrisa cuando el espejo retrovisor me lanza a mil por hora una escena antes relegada. Creo que aún podría divisar el código de barras que en algún momento llevé, debajo de mi lecho, a veces husmeando en mi trayecto, a veces alejándose hasta caer en el olvido.

El NN ya no tiene remedio. Su cura es desconocida. Su salvación está de vacaciones. Y su libertad está enterrada. Las ‘reglas de etiqueta’ le robaron su independencia. La moralidad le despojó la razón. Suerte que no soy un NN… Suerte que alguna vez lo fui. ¡Porque ya no podría volver a serlo!

lunes, noviembre 13, 2006

El polvo cuando reina la nada. (Sobre Castañeda Losio y sus votantes)

¿Por qué brindamos por la embriaguez del caos de Lima cuando sólo el polvo inunda la nada?

"No es lo mismo comerte la mierda que te sirven, que decir: ¡Por favor, denme más mierda!"
Xavier Velasco
(Diablo Guardián)

Curioso escuchar a la gente reclamar por la situación política del país, por los políticos que nos gobiernan, por la ineficacia de sus gestiones, por el circo que escenifican con sus actos, comentarios, berrinches y pataletas.

Todos hablan. Todo es una sinfonía de amargas voces, de ásperas críticas.
Las peores melodías de la historia.
Las canciones que siempre terminan perdiéndose por el tobogán del olvido.

El polvo cuando reina la nada.

Así califico al sinnúmero de ¿opiniones? que emite la gente del montón. Aquella que en el fondo sabe que no tiene ni la menor idea de lo que está hablando. Esa gente cuyos argumentos nunca encuentran bases sólidas. Que parten de premisas sin análisis alguno. Cuyas conclusiones brillan por su gravedad cero.

Me pregunto: ¿Y quienes eligen a esos políticos? Y ¿cuántos velan por el cumplimiento de sus promesas?

Dicen que están hartos de los políticos de siempre, pero siguen marcando los mismos rostros en cada cédula que avistan sus ojos.
¿Qué está pasando con los peruanos?

¿Qué ha pasado siempre con nosotros?

Acostumbrados a conocer puros políticos corruptos, cuando encontramos a uno que no lo es, inmediatamente ensordecemos los medios con palmas, bombos y platillos.
Pensémoslo bien: ¿Esto basta? ¿Basta que un alcalde permanezca en silencio, no haga escándalos y no realize obras aberrantes para catalogarlo como "un buen alcalde", "el mejor alcade de Lima de todos los tiempos" e, inclusive, para otros ingenuamente optimistas, prediciendo el holocausto "el próximo presidente del Perú"?

"Judgme for what i've done, but not for who I am",
versa una canción de NOFX (Don't call me white - Punk in drublic). ¿Qué ha hecho Castañeda Losio para merece el apelativo de "muy buen alcalde"? ¿Por qué se le realza por lo que, a diferencia de la mayoría, no hizo?
Se habla sólo de lo que no hizo y que estuvo bien que no lo hiciera.

Pero, ¿y lo demás?

NO mejoró el caos del tránsito vehicular limeño.
A pesar de que, al respecto, existe un proyecto deleitable, responsale y viable, el Sr. Castañeda Losio prefiere sus obras-migajas que tira ala suerte de cada quien, o de nadie.
NO hizo a Lima más segura.
NO hizo a nuestra ciudad menos contaminada

Sólo silencio y migajas. Y de paso, parquecitos para contentar a unos, y obras de lujo sin necedidad alguna para otros, en detrimento de las mayorías.

ENTONCES
, si no mejoró aquellos problemas que lamisma gente identifica como los más serios y urgentes de Lima, ¿por qué la gente votará nuevamente por él?

¿En qué momento el silencio, la inacción frente a los problemas más importantes y la realización de obras aisladas y no integradas, o triviales se convirtieron en la propaganda más exitosa para una re-elección?

Y no tiene ni la decencia para presentarse acordado por todos los demás candidatos. prefiere el monólogo en otro canal y que todos se arrodillen y le besen los pies cuando intenta imponer sus condiciones: su fecha y hora de un nuevo debate. Felizmente hubo al menos una persona que supo conservar su integridad, decencia y honor, y negarse frente a semejante descaro. Mis respetos, Humberto Lay.

ENTONCES
, ¿Por qué votar por semejante pedante?

¿Y quiénes están detrás de él?
¡Oh sorpresa! La ultraderecha sigue en pie. Aquella que se pronuncia a favor de la ley contra las ONG para callar a esos rebeldes que defienden su salud y sus vidas, para seguir enriqueciéndose con el dinero de las mineras (las cuales de por sí no son para nada malas, valga la aclaración). ¿A costa de qué se enriquecen?
Claro, aquellos que gobiernan sólo para ellos.

La gente vota sin saber un comino de lo que ofrece cada uno.

"La gente es ignorante" dicen unos. Pero éstos son aun más ignorantes.
La clase alta brilla por su vergonzoso comprmiso social.
La clase baja vota por quien le ofrece un cambio radical. Comprensible: nunca nadie les termina dando algo bueno, y si no saben medir las consecuencias y desenlaces de aquello que se les ofrece es porque el Estado (siempre de la mano con los grupos de poder) nunca les dió herramienta alguna para poder discernir con mayor criterio. (basta revisar la historia de la política peruana en el poder)
La clase media es la más pintoresca. Se reparte a ambos bandos, o se identifica o con los de arriba o con los de abajo. Siempre según les convenga. ¡Qué patético!

¿Por qué otra vez Castañeda Losio?

¿Por qué no nos atrevemos a un verdadero cambio?

¿Por qué brindamos por la embriaguez del caos de Lima cuando sólo el polvo inunda la nada?

"No es lo mismo comerte la mierda que te sirven, que pedir: ¡Por favor, denme más mierda!"

viernes, octubre 27, 2006

Los 21 abriles y el agosto que se me escapa

Dime que soy normal. Dime que nadie me mira extrañado cuando camino sin ver a nadie, cuando río mirando al vacío, cuando lloro ocultando mi rostro.

Dime que estos 21 abriles me han servido de algo y que el agosto que nunca tuve se esconde en tu regazo.

Dime que todos tenemos una segunda oportunidad.

*Yo no conozco los caminos de la vida. La mía transcurrió siempre por un solo atajo. Lo tuve todo y no tuve nada. Nunca me esforcé por tener lo que obtuve. Lo que tengo aterrizó junto al viento. Ese mismo viento impregnado del sudor de otras personas.

Hay preguntas que aún no he logrado descifrar. Primer problema: culpar. Dibujar los errores en los rostros de los demás y no verme a través del espejo de la introspección.

El desliz sólo deja huellas propias.

Gracias Agosto. ¿Me esperarás?


“En la escuela nos enseñan a memorizar fechas de batallas, pero que poco nos enseñan de amor”
(Los fabulosos Cadillacs – Mal Bicho)

jueves, octubre 26, 2006

Sobre combis y otros autos particulares

Tengo una amiga que siempre se la pasa comentando en su blog sobre sus historias a bordo de la combi. Yo no viajo en combi. Algunos opinan que esto me genera una ‘limitación cultural’. Consideran que el viaje vía transporte público está repleto de insólitos sucesos que mi aletargado razonamiento, instintivamente, registraría y almacenaría en una carpeta emocional titulada ‘sensibilidad social’. Otros, como yo, no podríamos estar más de acuerdo. Sin embargo, sucede lo siguiente: detestamos la música que nos atormenta todo el camino, nos sentimos infinitamente incómodos apachurrándonos con cada extraño que no puede esperar a la siguiente combi, nos produce un aburrimiento fatal el movimiento de avanzo/paro que las caracteriza. Queremos escuchar la música que a nosotros nos agrade. Queremos estar bien sentados sin que nadie nos moleste. No nos da la gana de estar parando en cada esquina.

Lo anterior es verdad y floro. Es cierto, porque efectivamente pensaba de esa manera. Y es floro, porque no fue por esa razón que me retiré del deporte del ¿Qué carro tomas? Definitivamente, ‘colgué’ los pasajes. Verdad irrefutable. Pero fue debido a mi precoz adquisición de un carrito para ir a la universidad. Problema solucionado. No más molestias.

¿No más molestias? ¡Que ingenuo¡ ¡Muchos más, mejor dicho! En la aberrante distribución del tránsito limeño, manejar es realmente un caos. Al principio, manejaba tranquilo. Daba paso y no le hacía caso a los que me metían el carro. ¡Todo eso cambió en tan sólo dos años! Ahora, me peleo con todos los taxis que se quedan a media cuadra jodiendo el camino, insulto a todas las combis que paran en cada esquina y no les da la gana de moverse, les recuerdo la madre a todos los choferes que me meten el carro por un pasajero, que paran apuraditos por dejar a quien llevan a bordo para buscar a otra persona que les de más monedas para su bolsillo.

Y claro, ahora también conduzco más rápido, estoy más atento a quien se quiera de pasar de vivo y me he vuelto un diestro en toda clase de maniobras para evitar a las combis y a los taxis. Si esto último no lo logro, entonces toco como desaforado la bocina para que se muevan y no me irriten el día, y les lanzo toda clase de improperios (dentro del carro y con las lunas cerradas, claro está) para que nunca se olviden de mí.

¡Bah! Lo que nunca se van a olvidar es que hubo alguien, un sujeto estúpido y sin conciencia, que les rompió el tímpano y les jodió la vida, no dejándolos recoger un pasajero para completar el sueldo diario, no permitiéndoles obtener un cliente más para darle de comer a sus hijos ese mismo día, insultándolos porque ese individuo no se juega la vida en cada salida con el carro, ni la plata de la gasolina se la gana con el sudor de la frente.
Me convertí en un ser humano peor de lo que imaginaba que ellos eran.

1era solución: una tregua.
Yo no jodo, tú no jodes. Hígado sereno, ¡corazón contento!

jueves, setiembre 14, 2006

BIENVENIDA

Yo también he decidido unirme al laberíntico mundo del blog. Lo había estado pensado desde hace un par de meses, pero es recién que me he decidido por emprender esta inaudita aventura. Digo ‘aventura’ porque seguramente me perderé entre las distintas bifurcaciones que mi vida y este mundo planteen y den a luz en este espacio virtual. Y la califico de ‘inaudita’, pues es mi intención embrollarme en esta realidad virtual, mutar en cada frase engendrada, sofocarme con el aliento de mis ideas y enajenarme por completo al final de cada acto. Soy 'un extra en mi propia vida' porque la voy a mirar desde afuera. Me sumergiré en lo más profundo de mis entrañas y me carcomeré la piel en el proceso. Resurgiré con otro destino, con otra tonada de piel. Soy un camaleón. ¡Bienvenidos al festín de lo que nunca se escribió!