jueves, abril 24, 2008

Juguemos a ser "amigos"


Lo se, chata: el día en que terminó contigo y te dijo para ser amigos, pensaste: "Tiene que estar bromeando". Pero no, lo decía en serio. En verdad creía que podías ser una persona cercana a él, que te podría contar sobre su próxima chica como si nada, y que cada vez que hablaran o se vieran existiría una especie de complicidad en las sonrisas o en la mirada, como diciendo: "Te quiero. Lo que tuvimos fue muy lindo, y ahora podemos ser solo amigos".

En alguna otra oportunidad lo pudiste hacer, ¿recuerdas? Terminaron porque ya se peleaban mucho, ya no se soportaban, y en el fondo ambos sabían que era lo mejor. Quedaron como amigos y perfecto. Ahora se hablan de vez en cuando, aunque solo uno llama, y cada vez menos. Se ven una a las quinientas y se cuentan sus cosas. Pero está bien, son "amigos". No patas, pero "al menos" amigos.

Y no has olvidado esa otra ocasión en la que tú y otro de tus ex simplemente se desenamoraron. Se les acabó el 'feeling' y entonces decidieron quedar como "amigos". Meses después, ya ni por msn se hablaban. Como dos desconocidos que alguna vez se conocieron.

Pero hoy es distinto, chata. Hoy no fue una decisión tomada por ambos. Ni siquiera una hecha por tí. Hoy simplemente te estrellaste contra la pared. Él te impuso una barrera que aun así ya la veías venir, no estabas para nada preparada. Pero aun así lo aceptaste y te sobrepusiste. Por eso te admiro, chata, porque al fin y al cabo fuiste más que tus problemas.

Pero no nos desviemos. Te escribo esto porque te apoyo y coincido contigo. Tú y él nunca fueron amigos antes de estar ni antes de empezar a salir. Lo de ustedes fueron siempre gileos y acercamientos, no fue nunca contarse sus problemas ni estar al costado del otro en sus alegrías. No eran amigos, ¿por qué lo serían ahora? Después de que te lo dijo, la palabra 'amigo' te sonó tan vaga, hasta banal. Te pareció una hipócrita excusa para no quedar mal entre ustedes. Fue un: "No quedemos mal. Hay que quedar como amigos". Qué vacío, ¿no? ¿Quién sería amigo de quién? ¿En verdad se contarían todas sus cosas, como lo hacen los verdaderos amigos?

Por eso no pudiste y no quisiste. Tu ya sabías cómo sería el desenlace: "amigos" sólo significaría una forma de ablandar la situación, una especie de trance menos radical hacia el olvido, y quizá para él una forma de no sentirse mal por haberte jodido la vida en ese momento, sólo eso. Porque poco a poco hablarían menos, casi nunca se verían, sólo conversarían por compromiso o por costumbre, y en un par de meses serían dos extraños más. Por eso te pareció absurdo, que no valía la pena: si al final sería así, ¿por qué mejor no ahorrarse ese estúpido trance?

Y entonces sólo queda una cosa por decir, chata. Lo último que me confesaste en esta ficticia conversación: no sólo no aceptarías que sean amigos, sino que al poco tiempo tampoco aceptarías tener algún contacto con esa persona. Y lo sentenciaste así: "No es digno de ser mi amigo". Otra forma de decir que no se merece tu amistad.

Te quiero, chata. Realmente te admiro.

*Como dijo Aristóteles: "Soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad".

jueves, abril 17, 2008

Todos vuelven a recordar lo que siempre supieron

Uno nunca deja de conocer a alguien. Nadie conoce a nadie al cien por ciento. No me refiero a que todos tengamos nuestros secretos, sino a que cuando alguien inicia una amistad conoce poco a esa persona; cuando empieza una relación, quizás más, pero muchas veces no lo suficiente. Es durante el trayecto que se sabe más de esa persona. Los actos dicen mucho más de uno que las palabras. Te pueden haber contado mucho de él (y deberías haber escuchado atentamente), él te puede haber dicho demasiado, pero los actos son los que terminan pesando.

Pero aún así no llegas a conocer del todo a esa persona. Quizá sólo estás mucho más cerca de hacerlo al cien por ciento cuando por A o B dejan de ser amigos o terminan su relación. Ahí te das cuenta cómo es en verdad según cómo se comporta. Lógico: uno no sabe cómo es la otra persona al final de una relación o amistad hasta que llega ese momento: cómo se comporte dirá mucho de ella. No es porque te deba algo, sino que frente a los problemas o la separación la gente saca a relucir su verdadero rostro. A veces es el mismo, aunque en su versión amarga, y eso es muy digno de respetar. Otras, lamentablemente, el rostro es uno distinto y dices: "Manya.. así eras en verdad". Te sientes webón porque no te habías dado cuenta, o porque simplemente no lo sabías. Pero como soy imparcial, diré que algunas veces uno sólo se comporta mal cuando llega el final, y no porque uno sea así, sino porque termina siendo un imbécil, sin querer.

Pero creo que es peor cuando al final te das cuenta de que habías olvidado cómo era esa persona. Es decir, sabías cómo era él, él mismo te lo había dicho cuando te contó toda su vida, pero no lo escuchaste en realidad. Lo tomaste como una simple anécdota, quizá pensaste que cambiaría. Pero la verdad es que simplemente no quisiste escuchar: sabías que era verdad, pero en ese momento ya era tu deseo que sólo existieran tú y él, y entonces sólo pensabas que cualquier cosa que haya hecho ya no tenía importancia, sólo guardaste lo bueno, y lo demás al tacho.

Hoy te das cuenta de que hacer eso fue un gran error. No es que te arrepientas (nunca te arrepientas de nada), es sólo que te sientes un poco estúpida por haberlo olvidado. Estabas enamorada, mamita, lo sé, y hasta puede ser una buena excusa, pero te jode. Ahora, sentada frente a la computadora, abres los ojos y dices: "Mierda, ¿cómo lo pude haber olvidado?". Y dices también: "Ya sabía que sería así. ¿Por qué esperaba algo de él?". Y es que sabías desde un inicio que él no es exactamente alguien que respete a una persona que lo quiso. Y es que él es de los que su soltería no significa "solo (o con amigos)", sino "me busco una nueva chica con la cual salir, así de rápido". Era un currículum plagado de nombres el que te dio cuando le preguntaste a cuántas había besado, o con cuántas había hecho cosas. ¿Acaso esperabas que se mantenga sin hacer eso por un tiempo, aunque sea pequeño, sabiendo que está nuevamente soltero, y que tú ya sabes lo que para él eso significa?

Quizá está un poco confuso lo que te quiero decir, mi buena amiga. Lo resumiré así: hoy te das cuenta de que esa persona sigue siendo la misma, no ha cambiado nada, y tú lo sabías, solo que lo olvidaste. No te sientas mal, no es tu culpa, son cosas que pasan, lamentablemente. Te sentirás un poco estúpida porque lo pusiste en un pedestal que ahora crees que no merecía, porque lo que veías en él era mas bien una idealización de lo que en realidad es. Es malazo darse cuenta de eso, lo sé. Pero mejor piensa esto: ¿acaso todo eso no significa que tú eres muchísimo mejor persona y que él no te merece? ¿No puedes vivir más tranquila así, pensando que no estás perdiendo a una gran persona, sino que esa GRAN persona la encontrarás más adelante, o quizá más rápido de lo que piensas? ¿No significa eso que vas a ser más feliz de lo que pensabas que eras?

Piénsalo, mi buena amiga. Tú vales muchísimo más que eso. Y recuerda: lo pudiste haber querido mucho, pero hasta las personas que parecen las mejores pueden terminar no valiendo la pena. "Tú eres mejor que eso", "no vale la pena", "no te estás perdiendo de nada". Te lo han dicho ellas, ¿necesitas algo más?

Let it go, darling. I know you're moving on, just don't stop. And never forget this: happiness is not such a complicated word, just make sure you don't look for it behind your steps, cause' there is nothing there for you.

jueves, abril 10, 2008

Las huellas en el olvido (o abriendo los ojos...)


También me gustan las nuevas etapas. Son como todo un horizonte por descubrir. No hay ningún límite. Todo puede ser interesante. Toda persona también. Surgen las nuevas experiencias. Surge todo un nuevo mundo. Y lo bueno de esta nuevo panorama es que sólo te hace mirar para adelante. Nunca para atrás.

Pero no es que lo pasado muera. De eso se trata "Las huellas del olvido": todas esas cosas que dejamos atrás por una u otra razón, y que hoy las vemos reunir y decimos: "¿En qué estaba pensando?".

Este es el punto en el que también podemos decir: "No me estoy perdiendo de nada".

Mabe, una buena amiga (aunque por cosas de la vida dejamos de conversar por mucho tiempo), me escribió luego de leer "El arte de olvidar", y me dijo algo que me ha abierto los ojos. En resumen es esto:

"Aceptarlo parte de aceptarse a uno mismo como una persona independiente y autosuficiente". Reveladora frase.

Y es que el mundo no se nos cae encima, en realidad. Sólo pensamos eso en el momento, porque le tenemos miedo a estar solos. O más exacto: porque tenemos miedo a no encontrar a otra persona por un buen tiempo. Pero ya lo dije antes, peces no faltan en el agua, solo hay que tener mirada de buzo, y una buena traquea para nadar en nuevas aguas.

"Luego de la tormenta viene la calma", dicen por ahí. Muy pesimista, creo yo. "Pasada la lluvia, sale el sol", mejor. Más ilustrativo. Algo trillado quizá, no me importa.

Entonces esas huellas cobran nuevamente su forma y dimensión (a veces, incluso, sobrepasan las expectativas). Te das cuenta de que dejaste muchas cosas atrás y que hoy las retomas y aun te siguen llenando. No te has perdido a tí mismo, y eso es lo único que importa a este punto. Es más, no sólo vas a recuperar a unas personas, sino que vas a ganar a otras. No es que necesites a alguien, recuérdalo, eres autosuficiente, pero siempre es bueno una nueva compañera.

*¿La ves? Siempre la andas buscando con la mirada. Sabes que es ella. No la pierdas de vista. ¿Te hace falta una ayudita, un empujoncito? ¿Alguien que te aplane un poco el camino? Quizá no lo necesitas. A veces, sólo te necesitas a tí mismo para lograr lo que quieres. Te basta contigo mismo. Say the magic words, my friend. Let the good lover material blow her mind. Just do it. You won't regret.

XOXO. Esta es mi nueva etapa.

miércoles, abril 02, 2008

El arte de olvidar




Cuántas veces hemos tratado de olvidar algo. Un error, un problema, un accidente o fallecimiento de algún ser querido. Una traición, una crisis emocional, un dolor, un trauma. Me atrevo a decir que nunca lo hemos olvidado. Y me atrevo aun más a decir que es imposible hacerlo.

Lo mismo sucede en el amor. Las personas, las ex parejas, a veces, son difíciles de olvidar. Con el tiempo, todo pasa (¿Pero cuánto tiempo?). Mas no se olvida.

Pero no soy pesimista. No es que estemos condenados a vivir con algo que no queremos. Así sea solo en nuestra mente.

La clave es esta: Dejarlo en el pasado.
No es fácil, es verdad. Pero sí posible.

La vida me ha enseñado estos pasos.

1. Desahogarse.
Si quieres llorar, llora. No es malo. No es signo de debilidad.
Tampoco estás perdiendo tu dignidad. Es mejor que guardárselo, porque de ahí tarde o temprano vas a explotar. Y ojo: desahogarse no significa despecharse (llámese meterse con otra persona bien rápido). El despecho no es una cura. No te sentirás mejor así. Mejor desahógate como siempre lo haces: toca música, escribe, llora, dale puñetazos a la pared, qué se yo, pero desahógate de una buena vez.

2. Aceptarlo.
Es un paso básico y fundamental. Sin esto es imposible seguir adelante.
Acepta que ya no estás con ella. Así cueste. Hay que pisar tierra. Hay que darnos cuenta de en dónde estamos parados.

3. No tener esperanzas.
Si has intentado que esa persona cambie de opinión y no lo has logrado, deja de insistir. No es bueno. Dale su espacio. Aunque te joda, respeta su decisión. Y entonces, no pienses en que después de un tiempo las cosas volverán a ser como antes. No. Piensa todo lo contrario: convéncete a ti mismo de que ya fue. No tengas esperanzas. Intenta seguir con tu vida, con todo lo que hacías antes cuando estabas soltero. Te darás cuenta de que dejaste de lado muchas cosas y a muchas personas.

4. Alejarte.
Aquí la cosa ya se pone más difícil. Hay que tener determinación. Y hay que saber cuándo hacerlo. En mi opinión, debería ser apenas realizado el tercer paso. Implica: no buscarla, no llamarla, ni mandarle mensajes de texto ni correos electrónicos. Si la ves, claro, la saludas, no te haces el loco. Hasta puedes conversar un rato con ella. Pero sobre cualquier otra cosa. Y por encima de todo, esto: no dejes de ir a ningún lugar solo porque te la puedas encontrar. Sigue haciendo tu vida normal. Si te la encuentras, no huyas. Sigue haciendo lo que ibas hacer. Tú tienes el control de la situación.

5. Que no te importe.
Esto es aún más difícil. Involucra que la vida de esa otra persona te puede tener sin cuidado. Si quiere seguir su vida, pues que lo haga. Si tu vida no le importa mucho a esa otra persona, ¿por qué a ti te habría de importar la suya? Esa es LA pregunta que te debes hacer. Aunque claro, yo lo sé, uno siempre espera un mínimo de respeto por parte de la otra persona, aunque sea por un tiempo después de terminar. No hablo de seis meses, ni siquiera de tres. Pero al menos uno, ¿no? Si ya está haciendo de las suyas después de sólo tres semanas (si crees que no lo se, estás muy equivocada), entonces es obvio que te va a importar, así no quieras. Pero nuevamente volvemos a la pregunta. Si hace eso es porque tú no le importas. ENTONCES, Si tu vida no le importa mucho a esa otra persona, ¿por qué a ti te habría de importar la suya? Se lo puedes decir, hasta deberías hacérselo saber, directa o indirectamente: a nadie le gusta que lo agarren de huevón. Pero dicho eso, que ya no te importe. Y, por favor: deja de entrar a su facebook o hi5 todos los días tratando de sacar más conclusiones de las que ya tienes: tú la conoces, tus indicios y sospechas son suficientes para darte cuenta de que no vale la pena. Tú también vive tu vida. Eso lleva al siguiente paso.

6. Seguir con tu vida.
Esto uno debe intentarlo desde el principio, pero es muy difícil. Yo considero, como lo dije más arriba, que puede empezar cuando uno se atreve a perder las esperanzas. Es decir, si ya no hay esperanzas, o al menos están muy bien reprimidas, entonces uno debe intentar seguir con su vida. Hacer todo lo que uno hacía antes o quiere hacer ahora. Uno está libre. LIBRE, una palabra tan atractiva, pero también peligrosa. Libertad no significa libertinaje. Cuidado: chupar todos los días cual desquiciado, drogarse, hacer huevada y media, eso no es libertad. Agarrarse a cualquier tipo, estar en agarres con el primero que nos parezca que es con el que puede ser, tampoco es seguir con tu vida. Eso es no encarar el problema, refugiarse en lo primero que te llega (así sea lo primero bueno). ¿Por qué te vas a meter en otra historia cuando ni has terminado del todo la anterior? Está bien, conoce otras personas. Pero no hay necesidad de apresurarse. No te vas a quedar solo si tienes un poco de paciencia.

7. Perdonar. No guardar rencores.
Va ligado al paso anterior. Cuando le guardas un rencor muy fuerte a alguien, es difícil seguir con tu vida. Te quedas atado a esa persona. Tienes que perdonar. Tienes que. Ahora, perdonar no significa ser amigo de esa persona (aunque también puede ser). Perdonar significa comprender que lamentablemente, en esta vida, todos somos seres humanos, y todos cometemos errores. Tristemente, a veces nos toca ser el blanco de esos deslices. Aunque no lo creas, la gente puede hacer estupideces sin querer realmente hacerlas. La gente puede hacer mucho daño, sin querer hacerlo. Yo he sido promotor y víctima de esto, en distintas relaciones. Ya no te preguntes por qué. A este punto está de más. La mayoría de porqués nunca tienen respuesta, o no tienen la que tú quisieras escuchar. A veces, uno simplemente pierde el enamoramiento (sin ninguna razón más que haber sentido un amor que no era tan fuerte como se pensaba). Perdona, te sentirás mejor. Claro, tampoco la perdones tan fácilmente (no vaya a creer que puede hacer lo que le da la gana y siempre obtendrá un perdón). No estás obligado a hacérselo saber, pero cuando se crucen se dará cuenta, y sabrá que estás bien, que puedes estarlo sin esa persona, y hasta que estás mejor así, quizá. Podrás seguir con tu vida de esta manera. Podrás iniciar otra relación más tranquilo, sin ninguna atadura. Hay muchos peces en el agua, hermano. Todo pasa.

*Y entonces, sólo así podremos decir que hemos 'olvidado' a alguien, aunque en realidad lo que hemos hecho es 'dejarlo en el pasado'.

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domingo, marzo 30, 2008

Carta a tu...



*Este es el último post que escribiré sobre ti. Y no lo hago para que lo leas, aunque si lo estás haciendo, mejor.

Con el paso de las semanas comprendí que en esta vida las palabras son relativas. Todo lo que uno dice, las promesas que hace, lo que dice sentir, todo es relativo. Por eso creo que las frases como "para siempre", "nunca voy a dejar de...", "...toda mi vida", están de más. No le hacen bien a nadie. Es mejor vivir el momento al máximo, siendo consciente de que todo se puede acabar en algún momento, hasta de la noche a la mañana. Es así de relativo.

Aunque claro, que sea relativo no significa que ello se pueda poner como excusa. Es decir, si de una semana a otra alguien saca de su vida a su pareja, sin que haya habido algún problema serio de por medio, es porque mamita, cuando el edificio se derrumba así de fácil significa que no tenía bases sólidas. Y eso es lo segundo que he llegado a comprender: simplemente no me amabas como creías hacerlo, no estabas tan tan enamorada como lo pensabas. Le puede suceder a cualquiera, es cierto, pero tampoco es excusa.

Por eso hoy decido seguir con mi vida. Ya lo hecho, hecho está y como te dije, "ya no hay más daño que me puedas hacer". Borrón y cuenta nueva. Este es el momento en el que te digo Adiós. Ojala no sea una despedida eterna. Ojala el tiempo nos reúna de nuevo, por X motivo. Pero planearlo también está de más: ya el tiempo lo dirá. Lo siento, no puedo ser tu amigo. Ya no me lo pidas. Me pides mucho, en serio (“Amigos para qué, maldita sea(8)”, como diría Gianluca, en Mi historia entre tus dedos. Toda la letra de esa canción es ahora tan perfecta).

No te diré que te odio. Aunque, a veces, del amor al odio hay sólo un pequeñísimo trecho, casi invisible. Me pides que intente estar bien contigo, pero tus actos demuestran lo contrario. Simplemente te importo muy poco, al parecer. No te das cuenta de que hay algo que se llama RESPETO, y por respeto no deberías refregarme en la cara, con otros chicos (plural), que tú ya volteaste la página (Sí, lo se. No debería sorprenderte). Al menos no cuando ha pasado tan poco. Y está bien, no seré tan parcializado: sé que me quieres, aunque no parezca, pero es sólo la costumbre, no es de verdad.

Y ya no diré más. Ya no quiero más historias circulares por ahora. La circunferencia no se expandió, y ni modo. No habrá ya ninguna ODA a la nostalgia, ni sueños sobre los cuales escribir. Algo sí es cierto: el mundo ha dado vuelta en 180º. El fantasma del olvido me acecha.

Adiós, mi estimada.



*Este adiós es una renuncia a lo que significaste, no a tí misma.

jueves, marzo 20, 2008

Paradero desconocido

Era de día y ambos disfutábamos de una bebidas en un restaurante del tipo Chilli's. Todos eran gringos, y las meseras robustas, hasta donde recuerdo. Me es bastante borroso a estas alturas acordarme de qué sucedió exactamente en ese momento, pero lo cierto es que decidimos retirarnos, sin antes pedir la cuenta y despedirnos del personal que laboraba aquella tarde. Claro, en inglés. Estábamos en gringolandia. Primera sorpresa.

La segunda fue que salimos y cada uno se fue por su cuenta. Creo que implícitamente se entendió que tú te ibas a otro lado y yo a mi casa. No era 'nuestra' casa. Y tú te fuiste en tu carro, el mismo que manejas hoy en día, mientras yo me subí a una combi, una parecida a esas que dicen "Canadá, Ate", blancas con rayas azules, viejas y sucias. Y el camino no era mejor: fui por unos lugares desconocidos hasta que llegué al final de una avenida por la que jamás había transitado antes. Bajé y me encontré rodeado de gente peruana esperando algún bus. Estábamos en Perú, o al menos en algún lugar que hacía fácil deducirlo. Segunda sorpresa y conllevó a una más.

Cogí mi celular, el mismo que uso día a día, y te llamé. Para mi sorpresa, me dijiste que estabas en tu casa, y dado que vivimos cerca, me molesté. Te increpé no haberme llevado si ibas por allá, en vez de haber tenido que tomar esa combi sucia que me dejó en un paradero desconocido. Pero ya estaba hecho: te fuiste por tu cuenta, y aunque podías decirme para llevarme, preferiste irte sola. En vano mis reclamos.

Y entonces desperté.

*Sólo las construcciones sin bases muy sólidas se desploman tan rápido.
Lo que equivale a decir que

viernes, marzo 14, 2008

La vuelta al mundo en 180 grados (o el último trazo de Rafael)

En aquella oportunidad, Rafael comprendió que perdonar era una virtud. No lo había entendido sino hasta ahora, bajo circunstancias que quizá la mayoría de personas consideraría imperdonables. Pero no él. Acaso porque casi dos años y medio antes había pasado por una situación similar: había estado saliendo con una chica que prefirió a su vez salir también con otro, mientras le decía que lo quería y le hacía pensar que convertirse en pareja era una posibilidad muy cercana.

Esta vez, Rafael ya conocía mejor a las mujeres. Comprendía sus debilidades y sus fortalezas, sabía de sus miedos y su valentía, podía entender sus errores y sus aciertos. Y, basado en aquella experiencia antes mencionada, sabía que muchas veces sus desaciertos sólo son errores humanos que traen como consecuencia reafirmar su buen juicio: su hombre, el firme. Es cierto que cada mujer puede tardar distinto tiempo en darse cuenta de esto. Por eso es que él no estaba tranquilo. Todo lo contrario: estaba neurótico. Caminaba por el vencindario para ver si los encontraba 'in fraganti', se convertía en todo un detective virtual al acecho de una evidencia que sólo haría su vida más miserable. Pero era inevitable: él tenía que saber qué pasaba. No podía con la curiosidad.

Aquella vez el problema se empezó a solucionar mucho más rápido de lo esperado. Llegado el momento de la cima del error y el consecuente rompimiento de la relacíón, Rafael vió como ella no tardó siquiera un nanosegundo para darse cuenta de que él era El hombre de su vida, y no otro. Esto dejó tranquilo a Rafael. En parte, en realidad, porque siempre quedaría en él, muy en el fondo pero allí, un cierto temor de que algo así pudiese volver a ocurrir. Total, algo tan inofensivo como un par de cruce de miradas con sonrisas cómplices puede llegar a convertirse en toda una confusión amorosa para algunas personas, concluyó.

Pero lo más importante de aquel fragmento de la historia amorosa de Rafael es que lo que lo dejó mucho más tranquilo no fue tanto que todo volviera a la normalidad, sino la promesa que ella le hizo: "Tú eres el hombre de mi vida. Mi felicidad es a tu lado. Te amo y nunca voy a dejar de amarte. Nunca más te haré daño. Nada va a cambiar así estemos separados un tiempo. Nunca nos separaremos (para siempre)". Era una promesa muy extensa, pero aun así él la perdonó, y le creyó. Tampoco tenía otra alternativa: Rafael estaba (en realidad aun lo está) enamoradísimo de ella, y era justamente eso y no cualquier otra cosa en lo que él quería creer. Muy poco tiempo después, ella le obsequiaría algo muy diminuto, pero con un valor tan grande como toda una vida entera.

Sin embargo, el destino no le sonrió por mucho tiempo. Y así como lo anterior sucedió con suma brevedad, igual de rápido se esfumó aquella promesa. Toda, toditita. Y Rafael aun intenta recolectar todas esas débiles razones y armar el rompecabezas de un rompimiento rompecorazones. "Lo que no te mata te hace más fuerte", le han dicho. Pero a él le importa un carajo hacerse más fuerte. "Si tengo que morir, pues morir de amor será", sentencia, y piensa en lo que quizá sea lo último que le dirá a esa nuevamente confundida mujer. El perdón, de aceptar su propuesta, se puede dar por hecho.

Pero sabe que ahora no es el momento. Ya será después. La última carta bajo la manga. Y no por ello un truco, sino una opción totalmente factible y comprensible para un romántico, para alguien que puede anteponer el amor frente a cualquier otra cosa; en síntesis, para un muerto, pero de amor.

Y nadie le dirá lo contrario.

martes, marzo 11, 2008

ODA a la nostalgia

Todavía recuerdo cómo te conocí.

Sí, te conocí por Internet. Qué extraño suena eso, jaja. Tú siempre dirás que yo te agregué al MSN, yo siempre diré que fuiste tú. Lo cierto es que por esa época me metía apenas llegaba a mi casa para ver si estabas conectada. Era divertidísimo chatear contigo. Y, además, había ahí un 'plus' que tú y yo entendemos: algo que sería mas divertido después, en carne y hueso (te guiñaría el ojo si te tuviera a mi costado, jaja).

Y no he olvidado la primera vez que te vi.

En persona eras igual de loca que por Internet, jaja. Nos encontramos en la Av. Las Palmeras, tú salías de la peluquería porque tenías un quinceañero, yo recién me despertaba porque ese día, sábado mediados de julio del 2003, acababa finales en mi primer ciclo de mi época upecina. Cómo ha pasado el tiempo, ¿no crees? Eso fue hace ya 5 años. Simplemente nos encontramos y caminamos hasta la esquina de tu casa, conversando sobre cualquier cosa. Querías que te acompañe al tono, pero yo ya había quedado con mis amigos de la universidad en salir a Chacarilla (los más telas). Tú tenías 16 años, yo ya 18. Cuando nos conocimos tenía 17. No teníamos ni la menor idea de todo lo que nos pasaría.

Menos he olvidado el primer beso que te di.

Fue en la reunión de un amigo, 26 de julio del 2003. En realidad habían pasado las 12 ya, así que fue el 27. Nos quitamos de la 'reu' por un rato, caminamos hasta un lugar más tranquilo (o caleta) y nos estampamos un beso bien maleado. Jaja. Luego nos daríamos cuenta de que todo sucedió al costado de una iglesia, y mucho tiempo después te llevaría ahí mismo y te haría una pregunta, LA pregunta. Tampoco sabíamos en ese entonces todo lo que nos podría pasar.

Y tampoco he olvidado nuestra primera salida tres años después.

Reecontrarnos fue cosa de un día. Antes salimos algunas veces, pero no era el momento. Ahora, sólo bastó un "ya no tengo enamorado, aprovecha". Para qué más. Ese mismo día te convencí para vernos. Fuimos a Starbucks y luego nos quedamos hablando un muy buen rato en el estacionamiento de Molina Plaza. Conversando sobre la vida. La pasé TAN increíble. Te dejé en tu casa y luego me llegó un mensaje tuyo diciéndome que la habías pasado muy bien. Me fui a dormir contento.

Y no hay forma de que no recuerde nuestro segundo primer beso.

Y es que mas bien el primero fue nuestro primer 'agarre', el segundo fue nuestro primero beso de verdad. Setiembre 2006: una semana después de nuestro reencuentro, aquí en mi casa, luego de jugar buscaminas en mi 'compu' y comer canchita, dijiste que ya te tenías que ir. Estábamos sentados en la misma silla, haciéndonos espacio uno al costado del otro. Y entonces te levantaste y no lo permití. Te jalé y te estampé nuevamente un beso. Pero esta vez de verdad, con cariño. Y ni hablar de ese día. Fue simplemente PERFECTO. ASÍ, con mayúsculas.

Y estaría realmente loco si no recordara el día en que te dije para estar.

30 de diciembre del 2006, Cocoa Beach. Luego de casi 4 meses de salir, estaba convencido de que eras LA chica para mí. En realidad lo descubrí antes, pero por distintas razones el momento no se prestaba (o quería un primer mes siempre juntos, y habían viajes y finales). Pero me armé de valor. Al borde de la piscina, iluminados por la luna, sellamos nuestra unión. Catorce 30's de enero.

Y me es imposible olvidar todo lo que hemos vivido juntos, como pareja.

El teatro, el cine, las canciones, el carro, el sótano, la playa, los años nuevo, las vacaciones, los DVD's, los estudios, las salidas a tizón, los helados, ESE fin de semana en el nombre de un músico, Aviación... Algunos conciertos, las discuciones y las reconciliaciones, los problemas y las soluciones, los errores y las disculpas, los aciertos y las ilusiones... Los besos y los abrazos, las miradas y las caricias, el cariño y el amor... El saber que nos teníamos y que bastaba eso para saber que todo iba a estar bien.

Y lo último que podría olvidar en esta vida es a tí.

No te quiero olvidar. No lo voy a hacer.

Esta historia no hay forma de que termine así, ni ahora.

Esa es, mi estimada.

Nadie me dirá lo contrario.

jueves, marzo 06, 2008

La expansión de la circunferencia

La historia es definitivamente circular. Es una cadena entrelazada de círculos, como lo dije anteriormente. Pero hay una clave: el círculo se puede expandir. Y se puede dilatar tanto como el infinito. Sólo imagínenlo: una esfera enorme que envuelve toda tu vida, y que la puedes agrandar tanto como se quiera, como se pueda, o como el destino lo obligue a hacerlo. Y entonces sería el último círculo de nuestras vidas. Y quizá podría ser ese mismo que parece que terminaría pronto, que se supone que sería un callejón sin salida, pero que por cosas de la vida y del destino, se empieza a dilatar una y otra vez, y se expande más y más, y cuando hacemos un recuento de lo vivido nos damos cuenta de que jamás salimos de ese círculo. Y está bien: sería la circunferencia más extraordinaria que se haya trazado. Y, déjame decirte, por una esfera así, ¡sí vale la pena vivir!

¿Lo entiendes? Tú punto y yo raya. Yo raya pasando infinidad de veces por el mismo punto. Tú punto, siendo el centro perfecto de nuestra circunferencia. Y esta circunferencia, siendo una esfera que se dilata y se dilata hasta el fin de nuestra coexistencia. Conste que dije fin y no final. Porque fin es también finalidad, objetivo. Y, acaso, ¿no es la finalidad de un amor justamente amarse? ¿Y, digo yo, no es necesario para poder amarse estar juntos? Porque claro, los amores a distancia pueden funcionar, siempre y cuando sepan que van a volver a verse. Pero yo me refiero a cuando la separación es casi inminente: ¿no se prefiere tener a la persona amada al costado?

No digo que cuando hay amor todo se pueda. Recuerdo que una chica una vez dijo: "Cuando hay amor todo se puede" (y se refería a seguir estando con alguien que le había sacado la vuelta frente a todo el mundo, amigos de ella incluidos). Es mentira. El amor no lo puede todo. "Lo dijo un soldado romano a Dios: no se puede vivir del amor". Lo dice Calamaro. Y no porque lo diga él, sino porque así es. Algo parecido a lo que dijo Daniel F: "de punk no vive el hombre". Pues de amor tampoco vive nadie. Al menos no sólo de amor. No basta. Es una parte muy grande, pero no lo es todo. En el juego de la vida entran a tallar otras cosas también (familia, sueños, metas, carreras, amistades, experiencias, dinero, factores "x", etcétera, etcétera). ¿Y por qué comento esto? Porque justamente si el amor no lo puede todo, ¿no es mejor aprovecharlo mientras se pueda tenerlo? ¿No es mejor agotarlo hasta su última gota?

Yo creo que sí. Por eso no le tengo miedo a la historia circular: sé que la circunferencia se puede expandir de forma indeterminada, y quiero estar ahí para dilatarla lo más que se pueda. Qué bonito es cuando se intenta y se sabe que se dió todo lo que se pudo, que se dejó todo en la cancha, que no se huyó sino que se encaró, y que si esta historia también es circular, pues dilatemos la esfera lo más que podamos y que el mundo entero sepa que esta circunferencia la construimos nosotros, y no nos arrepentimos de nada.

Esa es, mi estimada.

Que nadie nos diga lo contrario.

El conflicto tripartito

No puedo ser ajeno a lo que está sucediendo entre nuestros países vecinos de Colombia, Ecuador y (¡Qué novedad!) Venezuela.

Es alucinante todo lo que ha pasado en estos últimos días. El operativo de las Fuerzas Militares colombianas en tierra ecuatoriana (frontera con Colombia) con el saldo de al menos 18 militantes de las FARC muertos, entre ellos Raúl Reyes, el vocero y segundo hombre de este grupo terrorista; el pedido ecuatoriano a Colombia para que emita una disculpa; el entrometimiento clásico de Chávez, expulsando a todos los diplomáticos colombianos en su país y cerrando la embajada y consulado en Bogotá, hasta enviando tropas a la frontera; luego Correa, el Presidente de Ecuador, en una coincidencia para la suspicacia, haciendo lo mismo que Chávez; y Uribe, Presidente de Colombia, queriendo ser diplomático, como si fuese de lo más normal magullar la soberanía de otro país.

Y eso no es todo. Ecuador clama que debido al operativo colombiano no pudieron rescatar a 12 rehenes como lo tenían planeado. Y ha emprendido toda una gira por distintos países Latinoamericanos en busca de apoyo. Chávez ha ido más allá y se ha adelantado a avizorar una guerra.

Pero aquí viene la mejor parte: Óscar Naranjo, jefe de la policía colombiana, ha hecho saber que existirían ciertas pruebas (aún no de dominio público) que vinculan a los Gobiernos de Ecuador y Venezuela con las FARC (¡Qué verguenza!). Así lo demostrarían distintos documentos encontrados en la laptop de Reyes. En el primer caso, un supuesta alianza oficial; en el segundo, apoyo económico. Y para ponerle la cereza al pastel, Venezuela ha acuasado a Naranjo de tener nexos con el narcotráfico.

Qué complicada situación. Considero que aquí los tres están haciendo las cosas mal: que Colombia haya invadido territorio soberano ecuatoriano es inaceptable (aunque pensándolo bien, y leyendo a Susan Abad, corresponsal de El Comercio en Colombia, "una mínima reflexión lógica nos indica que si un asesino se mete en tu casa y tu vecino acude a salvarte y no te pide permiso para entrar, deberías estar agradecido". Para la reflexión.) Por otro lado, la reacción ecuatoriana me parece exagerada, pero sobretodo sospechosa: explotan contra Colombia justo después de Chávez (tomando en cuenta que no parecía tan ofuscado Correa en un principio). Y lo de Venezuela no tiene comentarios: Chávez parece estar creando una cortina de humo frente a la escasez de alimentos que afronta su país y su poca popularidad.

Yo quiero agregar algo más, en forma de apreciación personal. Estoy seguro de que en los medios debe correr esta sospecha, pero está bien que no lo digan si no es nada seguro: ¿Acaso las fuertes reacciones tanto de Chávez como de Correa remiten a un inesperado conocimiento de que Colombia tenía en sus manos evidencia de ciertas conexiones entre sus gobiernos y las FARC y que iban a publicarlo? Porque, para ser sincero, la inmediata gira latinoamericana de Correa no parece realmente responder a la razón de los 12 rehenes que no pudieron ser rescatados. Y que Hugo Chávez haya reaccionado como lo hizo tan apresuradamente parece extraño. Algo huele mal aquí.

Por último, este problema se amplifica cuando tiene que entrar a tallar las posiciones de los demás países.Y no hay que olvidar que Perú ha tenido un enfrentamiento con Ecuador hace diez años, que Chile está próximo a firmar una alianza diplomática, económica y militar con Ecuador, que Perú tiene el problema del diferendo marítimo con el país vecino del sur, que Alan García ha criticado duramente la postura de Chávez y todos sabemos que a éste último no le gusta nada que se opongan a él sobre todo en esta región, y así más.

Pero tampoco esperemos lo peor: una guerra es poco probable. Entre estos países existen interes económicos que difícilmente pueden dejar de lado. Mejor es pensar como Alan, acertadísimo esta vez, que propuso solucionar el conflicto en la OEA, abiertos al diálogo, como seres humanos. Bien por eso.

*Sin más, me despido. En algunas horas más (espero) regreso con noticias más introspectivas. Como para no dejar de lado la historia circular.

lunes, marzo 03, 2008

Cosas que me han gustado

*Basado en la idea de una columna publicada en El Dominical, escrita por Renato Cisneros. Idea = cuerpo del texto cuyo corazón emite en cada latido la frase "Me ha(n) gustado...".

Me ha gustado retomar el libro "Radio Ciudad Perdida", de Daniel Alarcón, que dejé de leer por el bendito curso de verano y el trabajo. Me ha dado gusto saber que hay peruanos que triunfan. Claro que los hay.

Me ha gustado volver a escuchar "NOFX" después de tanto tiempo: es una de las bandas que marcó mi adolescencia y sé que algún día podré verla en vivo. Me ha gustado hacerme ese disco variado (no tan variado en realidad) mitad The Killers, mitad Foo Fighters, e incluir temas del nuevo disco de esta última banda. Es que me ha gustado mucho (me ha encantado, en realidad) escuchar esta nueva canción "Long road to ruin", cuya letra es simplemente preciosa.

Me ha gustado desempolvar mi blog y escribir en él con bastante regularidad, sin temor a inmiscuir mi vida personal en la mente de quienes lo lean. Y me ha gustado volver a publicar el texto que escribí en honor a mi abuelo, porque eso demuestra mi compromiso, ante todo, con la verdad.

Me ha dado gusto renunciar a mi trabajo. Ya no me sentía tan a gusto y pedía a gritos un tiempo libre, por varias razones. Y por eso también me ha dado mucho gusto presentarme a otro lugar y haber sido llamado aun cuando no cumplía con todos los requisitos que se pedía. Y me ha encantado dar mi evaluación y haber disfrutado tanto en esa sala de redacción.

Me ha gustado saber que mi inspiración no ha muerto y que un par de composiciones me han salido en las últimas semanas tocando la guitarra. Pero más me ha gustado darme cuenta de que puedo hacer música distinta de la que siempre he hecho: una mezcla de The Killers con Foo fighters podría ser un nuevo rumbo en mi vida musical. ¿Acaso le puedo agregar The Strokes a dicha combinación? ¡Ah! Me ha deleitado el nuevo sonido de mi guitarra acústica que mandé a mantenimiento después de ocho años en la misma Falcón donde la compré. Y me ha gustado mucho el color negro que ahora luce.

Me ha gustado ir a la playa. Extrañaba mi casa en el sur, bañarme en el mar y en la piscina, jugar frontón con el calor matándome y salir a juerguear en la noche. Me ha gustado consumir Barena: ¡me encanta esa cerveza!

Me ha gustado haber terminado mi ciclo de verano en la universidad. Pero me ha gustado aun más que hayan salido las notas y promedios de los cursos del ciclo anterior y constatar lo que esperaba: mi mejor ciclo en toda mi etapa catoliquense. Promedio del ciclo: 15.78. Promedio mínimo y máximo entre los cursos que llevé: 15 y 18. Subir el ponderado no es fácil, pero con esfuerzo se logra. Me ha dado mucho gusto y satisfacción saber que ahora estoy muy cerca del tercio superior, una meta que me tracé apenas ingresé a la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación, y que sabía que era un propósito a cumplir a largo plazo, pues en Estudios Generales Letras, aunque aprendí mucho, no fui el más aplicado tampoco.

Pero sobre todo, me ha gustado demasiado haberte visto después de más de un mes, y haberte dado todos esos abrazos y besos que me has robado en estas dos semanas. A pesar de todo. Y me ha deleitado sobremanera darme cuenta de que sé exactamente lo que quiero. Y te quiero a tí, a mi lado, por el tiempo que tenga que ser.

Y, por último, me ha gustado escribir este texto, porque desde hace tiempo lo quería redactar. Desde que leí esa columna de Renato Cisneros. Y me da gusto darme cuenta de que me importa muy poco si alguien piensa que soy un copión. Y me gusta poder escribirlo.

*Esta lista aún no termina. Y hasta podría ser complementada con cosas que NO me gustan. Ya veremos.

Camino al cielo

*Alguna vez publiqué un texto similar titulado "Starway to heaven", un perfil de mi abuelo sacado simplemente de lo que recordaba sobre su vida. El presente es uno hecho con detalles que él mismo me dio, es decir, un perfil mucho más riguroso que el primero. Es mi deber publicar la versión como realmente sucedió. En un contexto muy distinto diría Aristóteles, "soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad". Aquí va.


Camino al cielo

Terco pero firme. A Samuel Flores Soplín, de 85 años de edad, toda una vida le resulta efímera para un derroche diario de valentía y fidelidad a sus ideales. Lo demostró a los 21 años, en un éxodo de dos meses de Iquitos a Lima que incluyó una aventura de 173 km a pie de Pucallpa hasta la Guatía. Nunca se dio por vencido. La misma convicción lo llevó a ser uno de los formadores del Sindicato de Empleados en la expirada aerolínea PANAGRA, donde trabajó 40 años de su vida, hasta el retiro en 1985. Tampoco allí tiró la toalla en las mil y un batallas como Secretario de Control y Disciplina.

Es por eso que aún a ocho décadas de su nacimiento podía seguir desplegando sus pasos por las calles de La Victoria, siempre hasta San Borja para realizar sus compras. No se cansaba. Y eso que cada año Santa Claus le regala un par de kilitos más. Total, él ya está bastante acostumbrado. Como cuando realizó aquel viaje hacia la capital después de concluir la secundaria. “Un viaje muy duro”, recuerda. Pero nunca se rindió. Tampoco lo hizo en PANAGRA, trabajando en el sindicato. Ganó amistades y enemistades, pero nadie lo hizo flaquear en sus convicciones. “Yo siempre daba el ejemplo de que un dirigente debe trabajar las horas completas y no valerse del sindicato para pedir permisos o irse a otra parte. El trabajo es trabajo y el sindicato es sindicato”, afirma. El gobierno de los Estados Unidos lo premió, junto con otros doce dirigentes sindicales, con una beca de dos meses a Washington.

En su barrio, no tenía por qué ser distinto. Fue colaborador de la Directiva de la Asociación de Propietarios de Túpac Amaru, en La Victoria. Hace hincapié en la palabra “colaborador”, porque aunque en la práctica él era la cara principal, oficialmente prefirió no formar parte de ella. “Habían cosas sucias entre los dirigentes”, confiesa. La Municipalidad de La Victoria, a nombre del alcalde, le otorgó un diploma por colaborar con la limpieza y el ornato de la urbanización.

Su recorrido hasta San Borja concluía en Wong, en donde aprovechaba para tomar un descanso haciendo las compras y degustar todo lo que esté disponible para ello. A veces, esta caminata tenía como único fin seguir comiendo después del desayuno. Sus hijas le han advertido sobre el problema del colesterol y del sobrepeso, pero él siempre ha hecho caso omiso. Dice que “su cuerpo asimila”. Otra forma de decir que si su estómago le pide comida, él no tiene reparos en obedecer. Así sea a cada rato. De todos modos, él cree en la medicina alternativa. Prefiere tocarse la palma de la mano con el dedo índice hasta sanar, que visitar a un doctor. Por eso rehúsa a operarse del glaucoma que poco a poco le borra la visión. “La mente manda al cuerpo”, dice, y baja las escaleras con los ojos cerrados. Es así de terco. Quizá porque creció en una familia recta, y así también crió a la suya. Siempre con él a la cabeza de las decisiones. Para bien o para mal. Sin arrepentirse.

Pero ya no tiene casi ocho décadas de existencia. Ahora tiene 85 años, y esta diferencia, en una persona de avanzada edad, es muy grande. Y él lo sabe bien. Lo supo finalmente cuando en uno de sus viajes de compras, perdió sentido de la ubicación y por un momento no sabía en dónde se encontraba. Cada vez sucede con mayor frecuencia. Por eso ahora es su hija la que lo acompaña, ahora en carro, a hacer las compras. Las caminatas fueron reemplazadas por la televisión. El aire de la calle y las conversaciones ajenas en sus oídos sucumbieron frente al nuevo equipo de CD.
Pero su risa no se ha agotado. Menos su valentía: en la sobremesa, aún defiende con fervor sus ideales. Y tampoco ha sucumbido su creencia en la medicina alternativa y en la mente. Por eso baja las escaleras con los ojos cerrados y con la frente bien en alto, porque no le teme a lo que pueda venir. Y ríe cuando no hay más escalón que pisar, porque sabe que cuando la película de su vida se proyecte ante sus ojos, tampoco allí le temerá al final de todos sus peldaños.

**Ese es mi abuelo. El que quería que estudie medicina y se resistía a aceptar el hecho de lo que mío era la tinta y el teclado. Y aunque con los años logró aceptarlo, siempre me intentó disuadir de escribir una novela sobre su vida, un libro que jamás llegué a escribir, pero que intento resumir, a modo de perfil y en su honor, en el presente texto.

martes, febrero 26, 2008

El fantasma del olvido

No me gusta. No me gusta nada esta situación.

Si creen que es difícil no saber lo que uno quiere, es aun peor saberlo, pero depender de la decisión de otra persona.

Soy como un fantasma. Tengo que decirlo. Jamás había sido tan sincero: cuando te veo, se me cae la baba. SE ME CAE LA BABA. Así de sencillo. Así de simple.

Se me cae la baba porque te miro y me dan unas ganas demasiado intensas de abrazarte y llenarte de besos. Y lo hago, pero en mi cabeza. Por eso soy un fantasma. Porque no materializo lo que pasa por mi mente.

Se me cae la baba porque no puedo dejar de mirarte. Porque cuando caminamos no puedo dejar de querer sentir nuestras manos cogerse o de tenerte abrazada o de simplemente hablarte al oído.

Se me cae la baba y tengo que resistirme. Y eso no me gusta. No me gusta nada esta situación.

Soy un fantasma en persona y por teléfono. Cuando nos vemos, hago diez mil cosas en mi cabeza pero ninguna de ellas sucede en realidad. Y cuando hablamos, te digo diez mil otras en mi mente pero jamás se llega a escuchar nada. Y cuando te miro tampoco puedes interpretar lo que pienso, porque es una mirada de fantasma, no es humana.

Y me duele pensar que de esta manera me dejarás de lado. Y no seré sólo un fantasma a tu costado, sino un fantasma en el olvido. Peor que eso, nada.

Cuenta regresiva.

Me vuelvo loco.
Tengo miedo.
No quiero ser fuerte.

Quiero ser humano.
Y no fantasma.


PD: 80 mil veces no me bastan.

domingo, febrero 24, 2008

El mito de la circunferencia

Medito.

Si mi vida es una historia circular, y cada etapa es un círculo, y yo me rehúso a salir porque le tengo miedo al final, definitivamente soy algo que abarca toda esa circunferencia de extremo a extremo y choca y rebota con todos sus bordes.

Sí. Yo soy una raya. No cualquiera: soy el diámetro. Soy la raya que pasa por el punto medio de la circunferencia. Y ya saben qué dicen: que una raya puede pasar infinitamente por un punto.

Tú eres ese punto. El punto perfecto. Amo y dueña de todas las rayas que por ti pasen, de las rayas que incluso trascienden la circunferencia misma.

Me gustaría ser una de esas rayas más adelante. Al menos me puedo sentir bien pensando que puedo ser una de ellas y trascender el círculo, abandonar la etapa circular. Y claro, habiendo pasado por el punto perfecto, por ti. Y ser una raya-barco que se lleva consigo todo por donde atraviesa. Así rememos sin un rumbo del todo claro. Porque puede que sea como el mito de la caverna: fuera de este círculo no tiene por qué ser peor, y no mejor, que lo que hay adentro.

jueves, febrero 21, 2008

La historia circular

Mi vida siempre ha girado en círculos. O sea, no es que mi vida sea un gran círculo, sino que es como una especie de cadena entrelazada de círculos. Cada etapa de mi vida gira circularmente. Soy incapaz de ponerle un fin a esa etapa y comenzar otra. Por más que lo diga, siempre hago lo contrario: quizá soy la persona más masoquista del mundo, pero continúo con la historia así no sea lo más saludable, mentalmente hablando.

Ahora que lo pienso, no me gustan los finales. Me gusta imaginármelos, pero no estar ahí. Cuando se avecina físicamente el final, prefiero la historia circular. Así soy, es un desperfecto de fábrica. Siempre dije que no le tenía miedo al destino, que venga lo que tuviera que venir lo iba a aceptar, sea lo que sea. Pero hoy quizá deba retractarme. Como dice una canción... "Hoy será mi última confesión: la verdad, el destino me asusta"(8).

Asusta saber lo que va a pasar. A veces no es fácil vivir sabiendo cómo terminan las cosas. A veces es mejor y más lindo ir por el camino de la vida con los ojos vendados simplemente disfrutando cada paso, viviendo al máximo cada trecho, luchando contra cada obstáculo en el momento en que se presenten. Pero sin saber de antemano cuál ni cuándo se presentará.

Y entonces me encuentro en una encrucijada. Y las opciones son varias, pero ninguna termina de ser muy buena. Y aun así me rehúso a saltar a la siguiente etapa. Y prefiero quedarme en la misma. Por más que eso implique andar en un círculo enorme en vez de escapar y trazarme una nueva etapa, una que no sea circular, una que me diga que "Todo va a estar bien" y que sea lineal. Claro, con todos los baches que siempre hay, pero que no sea circular, que no sea un callejón cuya salida detrás del muro implique un camino totalmente nuevo.

Pero es en vano. Mi historia es circular. A veces pienso que es una especie de castigo. Algo como el Karma. Ahora me toca a mí ser el que pierde. Y a mí, y a mí siempre desde que ese karma decidió reposar sobre mi flatulenta existencia.

Pero no odio al karma. Sólo odio que esto también sea parte de él.

martes, diciembre 25, 2007

No hay 'colita' para 'Mechita' Cabanillas

Muchos de nosotros conocemos sobre el infeliz episodio que protagonizó la ex primera dama Eliane Karp en un cine: entró sin hacer cola y no hubo mayor escándalo. Un homenaje a la imbecilidad.

Una amiga bloggera denunció hace algunos meses que Ollanta Humala (Siempre Carlos, pero para las elecciones Ollanta) tampoco hizo cola en el cine. Y nadie dijo abosultamente nada. Se 'coló' como como bueno. Así de simple.

La lista continúa con un hecho que yo mismo presencié. Esta vez la protagonista principal fue nada más y nada menos que Mercedes Cabanillas. Debo confesar que respetaba mucho a la ex Presidenta del Congreso, más allá de algunas diferencias políticas que nos separan. Sin embargo, esta vez me sentí profundamente decepcionado.

Hace dos meses aproxidamente hacía rehabilitación física en la Clínica Tezza. La atención es por orden de llegada. Uno se apunta en una lista y se le va llamando conforme a ella. En orden. Esto sucede así todos los días, sin ningún problema. Sin embargo, a 'Mechita' esto le importó un pepino. un día llegué, me apunté en la lista, y luego se apuntó un señor en terno que conversaba con otro más también enternado, y decían algo como "solo faltan tres personas". Después se acercaron a una señora que estaba sentada y sentía como las miradas obligadamente chocaban con sus ojos: era 'Mechita' Cabanillas. Todo iba bien, hasta que tres minutos después, antes de llamar a las tres personas que antecedían a la ex Presidenta del Congreso (incluido yo), se escuchó el nombre "Doctora Cabanillas", y la ilustre doctorita pasó a su rehabilitación y los demás a seguir esperando.

Nadie dijo nada. Yo tampoco. Crucé miradas con un señor y me hizo un gesto de desaprobación, con una tímida sonrisa, de quien piensa "estamos en el Perú, qué se le va a hacer". Sí señores, esa es nuestra mentalidad. Me arrepiento mucho de haberme quedado callado. Que me haya quedado sorprendido no es excusa.

¡Acabemos con la cultura del silencio!

miércoles, octubre 31, 2007

Santa Paciencia: revisiones técnicas

Sin preámbulo: 4.5 km de cola. 8 horas de espera. Una más para la salida. Hora y media entre ir y venir. 10 minutos de revisión técnica. Total= ¡casi 11 horas de santa paciencia! ¡Por Dios! ¡Ni la procesión del Señor de los Milagros! ¿Qué pasó? ¡Se vistieron de morado los neumáticos! Salí a las 11 am de mi casa y llegué a las 10 de la noche más o menos. La gente se había rendido. No había nada que hacer. Solo esperar y esperar.

Cuando recién llegué a hacer la cola al frente del touring, en la Panamericana Sur, un chico que vendía botiquines y triángulos se acercó a mi carro. Le pregunté: "¿Hasta dónde llega la cola, sabes?". Me respondió: "Dos puentes". Genial: ni siquiera alcanzaba a divisar el primero.

Esto no es nada. Hay personas que han ido a las 7 am y han salido de allí a las 9 de la noche. Alguien llamó a RPP a decir que estaba en la cola desde la 1 de la mañana y ya eran las 7 am y no estaba ni cerca.

¡Santa paciencia! Santa paciencia también con quienes llevan su carro a última hora generando todas estas colas infinitas. Santa paciencia, también, con quienes prolongan la fecha límite como si fuera un trabajo escolar que mediante pataletas se pasa para otra fecha. Santa paciencia, asimismo, con los que hacen que se crucen las fechsa de las placas que termina en 7 con la que acaba en 8, hablando de autos particulares. Más los del transporte público = ¡Chanfaina!

En fin... yo fui uno de aquellos que llevó su carro a última hora. Por eso no me quejo tanto. Además, no me pudieron hacer la prueba de emisión de gases. Me dijeron que tenía que agrandar mi tubo de escape. Al día siquiente miré detrás de mi carro a ver qué pasaba con mi tubo. ¡Oh, sorpresa! ¡No tenía tubo de escape! En algún momento se me cayó. Quizás en la cola. Y entonces, obviamente, no aprobé la revisión. Bien hecho.

Hace un par de semanas fue el día de acción del blog. El tema: el medio ambiente. Ya que con mi tubo de escape averiado no ayudo en esto, lo haré reparar inmediatamente. Y les hago recordar que la Tierra no aguanta de todo. También puede morir. No gastemos tanta agua, no consumamos tanta energía. No emitamos gases tóxicos. Hay muchas cosas por hacer. O por dejar de hacer. Empecemos.

miércoles, octubre 17, 2007

Dudas existenciales II

Es difícil describir emociones. Por lo general, recurrimos a la frase: "No existen palabras para descubrir lo que siento". Y es verdad: si las palabras pudiesen describrir todas nuestras emociones, la vida rebalsaría de sentido. Los seres humanos somos masoquistas: nos gusta y necesitamos no entenderlo todo; que falten explicaciones; que existan misterios por resolver pero que mejor no se resuelvan; que queden preguntas sin repsonder; que aunque todo esté aparentemente dicho, siempre quede algo por decir. Es quizá una de las máximas de nuestras vidas: no nos podemos desprender de ellas.

Así son las emociones. Mejor dicho, así son para mí. Puede que para otros sea distinto. Y por eso es una duda existencial: no podemos definirlas ni describirlas del todo.

*No puedo describir esta emoción. No quiero hacerlo tampoco. Intentarlo implicaría hablar también del destino, y esa es una duda existencial mucho más grande, pero nuevamente, necesaria.

Una emoción no puede modificar el destino.
El destino es inmodificable. Existe en tanto se va construyendo.
Y entonces, ¿cómo lo hacemos? No dejamos simplemente que suceda: sucede en tanto nosotros hacemos algo. No hacer nada no es una opción.
Construir el destino también tiene sus altos y sus bajos. Es como un castillo de naipes: lo construimos con paciencia y dedicación. Si nos equivocamos al colocar alguna pieza, el castillo tiembla, corre el riesgo de caerse, y a veces se desploma. ¿Y qué hacemos? No nos quedamos mirando. Lo intentamos de nuevo. Así haya que esperar un poco primero para asegurarnos de que esta vez llegaremos más lejos, hasta el final, hasta colocar el último naipe. Sí, ese: el as.

**Ayer veía esta película "Amelí". Una frase se me quedó grabada: "Cuando el dedo apunta el cielo, sólo un imbécil se qeuda mirando el dedo".

***Otra frase también se me quedó grabada: "Sin tí, las emociones de hoy son la piel muerta de las emociones de ayer".

Tiempo al tiempo. Terminé hablando del destino.

lunes, octubre 15, 2007

Duda existencial I

Y entonces, ¿Qué somos? ¿Tan sólo carne y hueso? ¿Nuestra existencia se reduce a semejante insignificancia? ¿Como si fuésemos un plato de comida que si no tienes hambre se lo lanzas al perro? ¿Qué queda de nosotros al fin y al cabo, al final de todo?

¿Qué carajo somos los hombres? No. ¿Qué carajo somos los seres humanos? Vivimos con tantas ansias de dinero y poder. Pero si lo vamos a perder todo... ¿De qué carajo sirve? Al final todos seremos polvo.

¿Y qué hacemos, entonces? ¿Mandamos todo a la mierda porque todo es en vano? ¿Para qué vivimos, entonces?

Todo esto parece a: "¿De dónde viene el hombre? ¿Existe un dios? ¿Cómo se formó todo el mundo?" No encontraremos las respuestas, al menos por ahora. Sin embargo, algún esbozo de respuesta se puede formular: Si al final nuestro cuerpo quedará para los gusanos, al menos no seamos uno de ellos. Al menos que el fin de nuestros días nos alcance con la frente en alto, de cierta forma tranquilos porque sabemos que no cambiamos el mundo, pero que al menos lo intentamos, al menos hicimos lo que pudimos. ¡Y al diablo! Que los demás se encarguen del resto, que continúen nuestro trabajo.

PD: Puede que este post no sirva de nada. La verdad, no lo sé. No me interesa mucho, tampoco. Sólo tenía ganas de decirlo, y de escribirlo. El tiempo es más corto de lo que pensamos. La vida se nos puede pasar de largo muy fácilmente. Entonces, ¡¿Qué esperamos?!

PD(2): Quiero desarrollar un par de dudas existenciales que cargo conmigo, sobre mis hombros. Esta es una de ellas. Es más compleja, pero lo escrito al menos plantea un poco lo que poco a poco iré desarrolando en los sigueintes días, con la única finalidad de ser una terapia personal.

sábado, octubre 13, 2007

Celeste, hasta la muerte!



Por ahí alguien me preguntó si no me daba verguenza ser de Cristal. Yo respondí, tajantemente: NO.

Me parece que no lo podía creer. Y bueno, en cierta forma lo entiendo: Cristal está último en el torneo Clausura, con riesgo serio de irse a la baja, es decir, a Segunda División. Y no sólo eso, sino que está jugando pésimo, francamente.

¡¿Por qué no me da verguenza, entonces?! ¿Estoy loco? ¿Digo que no, pero en verdad sí? ¿Lo hago solo por dar la contra? ¿Es que acaso soy un romántico? Mmmm... Quizás. Estas son mis razones:

No me averguenzo, sino me siento orgulloso de ser hincha del Sporting Cristal porque siento orgullo y satisfacción al recordar ver a mi equipo golear cada fin de semana a todo once que se le cruzaba en la cancha, siendo campeón, bicampeón y tricampeón. Sí, no todas las personas de mi edad (ni siquiera todas las personas del mundo) pueden decir lo mismo. En este país, son muy pocos los que pueden decir que han visto a su equipo ser subcampeón de la Copa Libertadores. De mi edad, muchísimos menos. Es todo un orgullo. Es una sensación distinta. Ganar un partido, golear, ser campeón nacional, nada de eso se asemeja en lo más mínimo. Y yo estuve presente. En el mismísimo Estadio Nacional aquella noche de la final. Imposible olvidar. 4-1 a Racing; eliminar a Vélez en su misma cancha, ganarle ahí en Argentina, cuando ellos habían ganado varias veces la copa por esos años, cuando estaba Chilavert en sus mejores momentos. Sí: eso hizo Cristal. Y prácticamente todo el Perú se puso la celeste en ese momento. Casi toda la selección (los titulares) en aquella eliminatoria para Francia 98 que nos quedamos por goles, eran jugadores de Cristal. En los más de 20 años que no hemos ido a un Mundial, sólo con jugadores de Cristal estuvimos tan, pero tan cerca.

Eso y más, señores, es Cristal. Algunos dirán que Cristal no tiene una verdadera hincha, que es sólo dinero, que la backus es Cristal y nada más, que los hinchas de Cristal son puros pitucos y demás estupideces. Pues los invito un domingo al estadio San Martín a que comprueben con sus propios ojos si es que eso es verdad. Ese floro de la plata, Backus y pitucos, suena tan absurdo y hueco como decir que el comunismo aún es viable en este mundo. Pero aún, que es la solución.

Pero no hablemos de política ahora. Ahorita hablemos de fútbol.

Cristal es Cristal.
Y Cristal es mucho más grande que sus problemas.

Igual: seamos del equipo que seamos, al parecer todos estamos destinados a sufrir y a irnos a la mismísima mierda. Solo recuerden esto: Burga, 5 años más.

No hay más que decir(8)