*A ocho meses del último post, escribo las líneas finales de este blog, con nostalgia por lo vivido a través de las palabras, y con la certeza de volver pronto –aunque en otra bitácora- con historias similares pero más cercanas y entendibles para todos y no solo para mí, más abiertas y mucho más explícitas. Cada final siempre es un nuevo comienzo.
a stubborn heart remains unchanged(8)
Alguna vez dije que las mejores despedidas eran las que no incluían ningún adiós. Debo retractarme. Hay veces en las que esta palabra –premonitoria del silencio y el vacío más absolutos- puede convertirse en el elemento perfecto para sellar un final. Solo hay que saber qué ingrediente especial agregar.
Otras veces –ni modo- desaparecer sin decir adiós es la mejor decisión que podemos tomar.
*A veces las respuestas solo generan más preguntas. Pero ello tiene un verdadero significado.
Resultó ser una pregunta chistosa: “¿Por qué ves a todas solo como amigas?”. Solo alguien que me conoce demasiado bien se hubiera percatado de que emití una ligera sonrisa, de esas cuyo significado es siempre el mismo: bueno fuera.
Bueno fuera que, efectivamente, solo un vínculo de amistad me uniera con la mayoría de chicas que llevo a mi casa, madre. Es solo que preferirías no conocer la verdad de las circunstancias. Pero como a mí me encanta hacer escrutinio público sobre distintos aspectos de mi vida privada, entonces aquí vamos.
La última persona en la que debiste haber pensado el 14 de febrero fue en mí. Y si lo hiciste, debió ser un último suspiro, una despedida mental, un solemne borrón de la memoria.
Dame de baja en San Valentín.
Que también es el día de la amistad, cierto.
Me queda claro que si te acordaste de mí en ese día fue por un sentimiento de amistad.
Las mejores despedidas son las que no incluyen ningún adiós. Simplemente desapareces, no dejas rastro. Te conviertes en solo un recuerdo. Para bien o para mal, terminas siendo una mera evocación.
Si esa persona escucha tu nombre, lo único que experimenta es un viaje en el tiempo. Tiempos aquellos: un olor, un sonido, una sonrisa, su voz a lo lejos, cosas que se dijeron y otras que pasaron. O recuerdas solo lo bueno, o recuerdas solo lo malo. O es una o la otra.
*Este círculo vicioso te hace querer estar lo más lejos posible, pero también te hace saber que siempre volverás, una y otra vez, porque en el fondo lo último que quieres es estar lejos.
El desenlace fue exactamente como ella lo predijo. “Eres un tonto. Vas a perder a las dos”. Dicho y hecho. Esta es tu historia, Onírico. Quién miércoles te entiende.
LA FIJACIÓN EN LO PROHIBIDO
A las personas a tu alrededor, mi estimado onírico, no les sorprendió ni un poquito cuando les comentaste que te gustaba y que estabas saliendo con celeste, una de las mejores amigas de tu ex enamorada. Total, ya habías tenido algo con dos ex de un amigo tuyo. Y hasta habías reconocido esa extraña debilidad por las mujeres de los otros. Acaso esta nueva faceta era solo una extensión de tu incontrolable genio.
La relación que más te marca es la que más te cambia.
Lo que hagas después será consecuencia de lo que hayas hecho antes. O de lo que te hayan hecho. O de lo que nunca hiciste.
No volverás a llevar de la misma manera tu próxima relación. Habrá cosas que harás de manera distinta. Cosas que dejarás de hacer y otras que esta vez sí estarás dispuesto a hacer. Esta vez creerás algunas cosas, otras no. Esta vez no pecarás de ingenuo. En esta ocasión no harás de mártir.
*Casi un perro del hortelano. Vive, pero no deja vivir. Es feliz, pero no permite que otros lo sean. Se lo toma a modo personal. Solo está pensando en sí misma.
En el océano de las relaciones, soy un pez contreras. Nado contra la corriente. No sigo convenciones.
Siempre seguí una máxima: mientras no le hagas daño a nadie, sigue pa’ lante. Y así lo hice. En el enmarañado mundo de las relaciones, aprendí a ser bueno luego de algunas ocasiones, y el tiro me salió un tanto por la culata.
porque versos sobre ti sobran en las páginas de nuestras evocaciones.
En las constantes de nuestros reencuentros.
Eso es lo nuestro: una constante.
Y no es que no haya nada más que decir de ti.
Podría escribir líneas infinitas sobre ti.
Pero prefiero una imagen.
Una fotografía tuya.
Un recuerdo infinito.
Un espasmo con tu sonrisa.
Un hedonismo introvertido.
Un temblor magnífico.
Y un orgasmo de colores.
Sería suficiente para que no haya línea que escribir.
Así me voy a quedar sin mujeres. Eso está clarísimo. Tengo una tendencia autodestructiva: tengo un imán que atrae a las más complicadas. Y yo no soy así, pero mi radar al parecer sí.
No digo que esté mal que dos personas opuestas se junten. El problema es cuando todo está destinado al fracaso. Cuando después de, te das cuenta de que siempre supiste cómo terminaría, qué cosas pasarían. O que al menos lo pudiste prever.
*Por eso, siempre renuevo mis primeras veces. Aquí mis 6 grandes temas.
1.Mi primer beso
Me gustaría contar una historia dulce y fresasa, pero no existe. Mi primer beso lo di jugando a la “Botella borracha”. Éramos 3 chicos y 4 chicas. Bordeábamos los 13 años.
Esa noche se adelantaron las cosas. Inocente y soñador, pensaba que mi primer beso sería fantástico: con una chica hermosa (que además me quitara al aliento), temblando a un centímetro de sus labios, mirándonos con ojos de quien está a punto de hacer algo que ha querido hacer toda su vida, con los brazos rodeando y acariciando esa cintura. Y ese beso primerizo pero perfecto. Y la mirada posterior, rozando narices, sonriendo tímidamente. ¿Nos cogemos de la mano? Ese beso que nunca pasó.
La otra vez conversaba con unos amigos. El tema era el de siempre: mujeres. La mayoría decía que no tenía un tipo definido de mujeres que le guste, aunque prefería tales o cuáles. Cuando me tocó el turno, mi mente se puso en blanco y a la vez tuve mil imágenes: “Me gustan todas”, pensé.
*“¿Y si hubiera hecho algo? ¿Habría cambiado la historia? ¿Todo hubiese sido distinto? ¿Acaso todo habría sido igual?”
Esa carita no se me va a borrar nunca de la cabeza. Inútil sería intentarlo. Tan inútil como yo sólo dedicándome a observarla. Tan infecundo como preguntarme qué habría pasado si es que hubiese hecho algo. Tan absurdo como estar seguro de que hubiese sido mejor.
En una microencuesta que acabo de hacer, el resultado fue 50-50: una amiga piensa que no hay ningún problema en ser amiga de los amigos del ex, y otra cree que “no es la voz”.
Pero fuera de opiniones ajenas, yo creo que es perfectamente normal. Es una pregunta que me hice con la última ex (no recuerdo si lo hice o no con las anteriores). Me pregunté, entonces: “¿Se va con ella todo lo que gira a su alrededor?”. Su familia, su hermana, sus amigas, sus amigos, los lugares que más frecuenta.
Lo que más rápido logré responder fue lo último. Yo iba a frecuentar (y lo hago) los mismos lugares a los que antes iba. Caso resuelto. Lo demás cayó por su propio peso, en su momento. No sabía casi nada de su familia ni de su gente. Pero eso iría cambiando.
*So if the answer is no.. can I change your mind?(8)
The Killers - Change your mind
5 razones para salir conmigo
1. Las cosas como son desde el principio.
A diferencia de cómo me portaba antes, ahora prefiero que se deje en claro qué busca cada uno cuando recién empiezo a salir con alguien. Debo confesar (con toda la vergüenza del mundo) que casi nunca soy yo el que inicia esa conversación. Por lo general, lanzo cualquier balbuceo o incongruencia y es ella quien empezará a decir qué significa para ella lo que está pasando, lo que busca o no, lo que podría o no llegar a ser, lo que piensa, lo que siente y todo ese rollo. Luego sigo yo: claro, basado en lo que ella diga, pero sin mentir.
En estas semanas la vida me ha contado dos historias muy distintas. A ver qué opinan.
El viejo truco de la infidelidad Ordenando los cajones de su cuarto, J se dio con una sorpresa. Encontró una carta con su nombre encima. No la había visto antes. La abrió y el tiempo y el espacio pasaron a ser simple ficción. Se recostó sobre su cama y miró a través de la ventana. Puro lugar común, pero así fue como sucedió.
¿Qué habrá leído J que lo dejó así de anonadado? La carta la firmaba una amiga de C, la ex enamorada de J. Y empezaba con esta frase: “C ya lo sabe. Lo sabe todo”.
Odio los 14 de febrero. No los espero pero cuando están cerca es imposible no saber qué día exacto caerá, y eso rondará tu mente los días previos. Imposible zafarse. Mucha presión si no tienes a nadie al costado. Cuando estás con alguien todo es más fácil, hasta te gusta aunque no lo admitas. De repente no eres de los que regalan flores y preparan algo especial, pero de que lo celebras, lo celebras. ¿No tienes cita? ¿Acaso la necesitas? Ser soltero es una de las mayores bendiciones que me han dado.
Muérete, Cupido.
San Noel de Valentín
¿A quién le miento? Cada 14 de febrero me hago la misma pregunta: ¿Por qué diablos estoy solo? Nunca encuentro respuesta. Lo peor es que siempre hay alguien que, a distinta escala, me mueve el piso, pero no pasaré San Valentín con esa persona, simplemente porque no es. Llámese “tiene enamorado” (entonces solo atino a escribirle una canción, grabarla pero solo mandarle la letra, y titularla “14 de febrero (sonrisa de postal”), o dígase “saliendo sin compromiso” (y nos encontraremos en el mismo tono pero cada quien estará más por su lado, porque claro, el 14 de febrero es una fecha prohibida si es que no hay compromiso, expectativa ni exclusividad u_u).
Y me gustan cuando he tenido enamorada. Porque me hacen una cena romántica en su casa, con comidita, postre y vino. Hasta regalito. Y “regalito”, también. Aunque cuando está de viaje no es tan divertido, pero igual, lo esperas y lo celebras, a su manera.
El día del amor
Pero yo no tengo amor. O sea, "amor”. No tengo novia. Salgo con esta chica, pero no “salgo”. Es lo que se dice “relación sin compromiso”, o sea, sin expectativas, sin exclusividad. Ya lo dije antes, pero tenía que repetirlo. Para lo moderno y liberales que somos, esta situación debería ser la cúspide de las relaciones entre personas. Open relationship, como dicen.
No es la primera que he tenido. Seguramente no la última. Pero es la actual. Y por eso debe importar. Que es un fruto prohibido, podría ser. Digamos que estoy rompiendo una regla básica entre patas. Y no es que sea un mal amigo, es solo que no creemos en nadie. Incluso este amigo tampoco cree en nadie. ¿Entonces, cuál es el problema?
No hay problema.
En realidad, ya desde hace tiempo que dejé de esperar cosas de las mujeres. No es que sea un agnóstico del amor ni mucho menos. Me encanta el amor (y también hacerlo). Es solo que esperar mucho te hace siempre recibir poco. No poco, pero no tanto como quisieras. Te pones una valla muy alta, dices. Entonces mejor la bajas (de paso también bajas la guardia) y decides que nadie te volverá a defraudar. ¿Por qué? Porque tu premisa básica será la siguiente: mi pareja es un ser humano y todos cometemos errores. Todos la cagamos sin querer. Todos hacemos daño y a todos nos hacen mierda alguna vez. Simple: nadie está libre de dar ni de recibir. ¿Entonces? Fácil: si eres consciente de que eso puede pasar, entonces cuando pase ya no sufrirás tanto, porque de cierta manera te lo esperabas.
Créeme que la vida, así, es mucho más fácil.
Pero igual flecha. La flecha siempre te alcanza.
Quizá es mejor hacerse amigo de Cupido.
Así quizá se ahorre eso de ‘loquito flecha’ en tu presencia.
*¿Se podrán aplicar también a las relaciones entre parejas?
La otra vez me crucé con la columna de Bruno Giuffra, en la revista Somos. Hablaba de reglas a tener en cuenta en una negociación entre empresarios. Inmediatamente se me vino una pregunta a la mente: ¿Se podrán aplicar también a las relaciones entre parejas?
*En la vida, podemos querer muchas cosas en el momento, pero en el fondo siempre sabemos lo que queremos para toda la vida
Por su alegre lírica, una acertada manera de describir este momento. The Killers - Spaceman.
Empezaré por el final: el balance del 2008 me deja como un completo ganador. Inesperado premio para quien muchos daban por vencido, allá por meses que suenan tan lejanos como marzo y abril. Hoy me resulta un completo orgullo decir que ha sido un buen año.
Quienes hayan leído este blog, al menos de vez en cuando, entenderán de lo que hablo. Desde el pesimista post La historia circular hasta el pícaro Los amores prohibidos y los amores imposibles, pasando por El arte de olvidar, Que Dios te coja confesada, Cómo ser una buena ex novia y El arte de perdonar, entre otros, este año elextra se pintó de rosa. Lo digo porque se volvió monotemático, y solo supo hablar de amor. No lo culpen, fueron las circunstancias. Vicisitudes que quedaron en el pasado y que resultan anecdóticas frente al mar de buenos sucesos para sí recordar que este 2008 me trajo. Y creo que en parte también se ha notado con los últimos posts publicados.
Esta terapia introspectiva ha resultado más que saludable y más que positiva. Y el gran saldo es comprender que uno solo conoce y comprende el amor luego de haberlo vivido y sufrido. No hablo de simples enamoramientos o los ‘crush’, como dirían los gringos. Hablo de relaciones duraderas, de amores correspondidos, de amor, amar y ser amados.
Me he encontrado frente a amigos y amigas, quienes en su momento más depresivo me han hecho, cada uno a su manera, la misma pregunta: ¿Pasará? Y la respuesta siempre fue la misma: Todo pasa. ¿Cuándo? ¿Cuánto más tengo que esperar? Pues el tiempo mismo te lo hará saber. Cuando menos lo pienses la cosa puede cambiar. Solo te digo algo más: no esperes sentado.
Entonces, ¿qué hacer con tanta soltería? Para los hombres no faltarán mujeres; para las mujeres sobrarán hombres. No está nada mal. Es como debe ser. No hablaré de mi cuenta en esta soltería por respeto a las chicas que sí quiero. Si mi balance es tan positivo no es solo por ellas, aunque en gran medida, y cada una sabe por qué, en diferentes cantidades.
Mejor hablemos de las otras cosas que dejó este 2008.
Viejos reencuentros con sabor a hasta luego.
En su primera parte, la soltería dejó un saldo de varias mujeres del pasado que volvieron a destapar antiguas transas. Típica situación de un soltero.
Proponer a priori unos pasos para olvidar, y culminar satisfactoriamente el proceso.
Desde “Desahogarse” hasta “Que no te importe”, poco a poco se logró de verdad (porque yo anunciaba haberlo sobrepasado antes de tiempo) los pasos especificados en El arte de olvidar. “Perdonar. No guardar rencores” es el último paso que con el post El arte de perdonar no lo contradije, pero sí lo modifiqué. Y con ese cambio dije que uno no siempre debía perdonar, aunque es mejor vivir sin rencores. Ese último paso lo sobrepasé, cuando decidí que no iba a perdonar nada.
Más amistades y nuevos mundos por descubrir.
La soltería me devolvió viejas amistades y muchas nuevas. También fortalecí otras. Ahí sí tengo que agradecer: gracias por dejarme libre.
Más tiempo.
Y más juerga, más rock’n roll, más escritos, más guitarra, más amigos y amigas, más mujeres, más chamba, más logros, más plata, más todo. Mayores satisfacciones. Menos cine, pero hubo teatro. Menos comiditas y postrecitos, pero más de eso en sentido figurado. Más de lo mejor, y menos de lo trivial.
Haber abierto los ojos y haberme dado cuenta de la realidad.
Dice Xavier Velasco, en tremenda novela Diablo Guardián, “La gente se enamora y no vomita. Por eso se envenena”.
Metas.
Tener nuevas metas y proyecciones más acordes a lo que siempre soñé.
Ser feliz.
Si dudaron que al cierre de este año lo terminara siendo, pues se equivocaron. Soy feliz, y estoy aun más feliz de serlo.
Es cierto, en el fondo preferiría estar acompañado. La búsqueda sigue en marcha. Una búsqueda pasiva pues más que todo espero. Espero a conocer una chica y, en tan solo unas salidas, decir: “ella es”, y listo. Punto final.
Este 2009 empezó muy bien y se augura un año perfecto. ¿Te encontraré?
*Porque uno no escoge quién le gusta, y no escoge de quién enamorarse.
Tengo una fijación por las mujeres de los demás. Me gustan, me atraen, me incitan al pecado. No es nada perverso (bueno, en algunos casos sí), es más que todo una circunstancia.
Me explico. No es que me gusten porque tengan enamorado, sino que las que me gustan ya lo tienen. O están próximas a tener. Y sucede a distintas escalas, dadas las diversas circunstancias.